Capítulo 564
“Isabel dice que todo esto es una broma… ¿Cómo pueden jugar con algo tan serio? Mamá no ha podido dormir ni probar bocado en días.”
Aunque Isabel le confirmó que la exjefa era Alicia, Paulina necesitaba estar completamente segura. Carlos le parecía un verdadero sinvergüenza capaz de cualquier engaño.
-Te lo confirmaré, no te preocupes -respondió Isabel con tono tranquilizador, consciente de la gravedad de la situación. Si realmente se trataba de la madre de Paulina, el asunto tomaría un giro complicado, especialmente considerando las oscuras circunstancias en que el actual jefe había asumido el poder.
Continuaron conversando unos minutos más por teléfono antes de despedirse. Isabel intentó calmarla lo mejor posible, pero Paulina seguía intranquila, acurrucada en el pequeño sofá con la mente hecha un caos. ¿Carlos realmente le había dicho al señor Allende que le gustaba? ¿Con qué propósito? ¿Estaría intentando engañarlo? Si ese era el caso, tenía que ser extremadamente valiente o extremadamente estúpido para atreverse a mentirle al señor
Allende.
Un ruido proveniente de la puerta del balcón interrumpió sus pensamientos. Paulina se sobresaltó, abriendo los ojos como platos. Antes de que pudiera procesar lo que ocurría, escuchó cómo se abría la puerta de vidrio y el sonido de la cortina al ser apartada bruscamente.
Cuando su mirada se cruzó con los ojos sombríos de Carlos, Paulina quedó paralizada.
-¡¿Qué…?! -balbuceó, su mente completamente en blanco.
Miró a Carlos y luego hacia la puerta de cristal a sus espaldas.
-Tú… tú… ¿entraste por la ventana?
El hombre avanzó hacia ella con pasos largos y firmes. Su figura imponente proyectaba una presencia abrumadora que llenaba toda la habitación. Paulina sintió aquella presión opresiva y, por instinto, se encogió contra el respaldo del sofá, sin tener escapatoria.
-No, por favor, no te acerques -suplicó, aferrándose con fuerza al cojín entre sus brazos como si fuera un escudo.
“¿Este hombre va a hacerme daño solo porque no le abrí la puerta? Estoy aterrada…”
Carlos observó el armario que bloqueaba la entrada y esbozó una sonrisa enigmática.
-Tienes bastante fuerza. Ese mueble no es precisamente ligero.
Paulina se sintió vulnerable. Aspiró suavemente con su pequeña nariz y miró al hombre con ojos suplicantes. Aquella mirada la hizo sentir tan indefensa que terminó agachando la
cabeza.
Al ver su expresión, Carlos experimentó una inexplicable satisfacción. Se acercó y la levantó
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Capítulo 564
del sofá con la facilidad con que se recoge una pequeña liebre. Paulina no pesaba nada en sus
manos.
-¡Suéltame!
Carlos la empujó hacia la puerta.
-Vamos, quiero ver cómo moviste eso.
-¡¿Qué?!
“¿En serio escaló por la ventana solo para verme mover un mueble? Este hombre debe estar muy aburrido.”
Aunque Paulina quería negarse, no se atrevió a llevarle la contraria. Le dirigió una mirada de cachorro abandonado antes de acercarse a la puerta para devolver el armario a su posición original.
El mueble era realmente pesado. La primera vez que lo movió ya le había costado bastante esfuerzo, pero ahora, bajo la mirada penetrante de Carlos, la tarea parecía aún más difícil. Con mucho esfuerzo, finalmente logró devolverlo a su lugar.
Después, miró a Carlos con expresión afligida. Él, de brazos cruzados, soltó una ligera risa.
-No pareces tener mucha fuerza, ¿y aun así te esfuerzas tanto por defenderte de mí?
“Claro que sí, especialmente después de lo que dijo Isabel sobre el señor Allende.”
Antes de que Paulina pudiera responder, Carlos sacó su celular y marcó a Julien.
-Carlos.
-Hay que cambiar algunos muebles.
-¿Ah? ¿Se rompieron? -preguntó Julien con evidente confusión.
Aunque lo consideraba poco probable dado que eran de la mejor calidad, pensó que quizá simplemente se había aburrido de ellos. Sin embargo, lo que Carlos dijo a continuación lo dejó perplejo.
-Demasiado ligeros -sentenció Carlos.
Julien permaneció en silencio.
“¿Qué quiere decir con eso? ¿Que ya no podré moverlo? ¿En serio planea cambiar todos los muebles para que no pueda protegerme? ¿Qué tiene de malo que una chica quiera sentirse segura cuando está sola con un hombre? ¿Es algún tipo de crimen?”
Paulina seguía reflexionando para sus adentros, pero en su rostro no se atrevía a mostrar ni un ápice de descontento.
Por su parte, Julien no parecía haber entendido el mensaje.
-¿Qué dijiste, Carlos? ¿Demasiado ligero? ¿A qué te refieres con eso?
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Capitulo 564
Carlos respondió con un tono claramente irritado:
-¿Te has quedado sordo?
-Ah, no, no, lo cambio de inmediato -respondió Julien apresuradamente.
No importaba si había entendido mal o si el motivo parecía absurdo. Si su Carlos lo había ordenado, debía conseguir los muebles más pesados disponibles.
-Voy enseguida, Carlos, no te preocupes.
Julien colgó rápidamente la llamada; aún quería conservar sus oídos intactos.
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