Capítulo 579
Charlotte Blanchet observó con ternura a Isabel mientras descendía por las escaleras y le hizo un gesto discreto al mayordomo.
-Encárgate de enviarlo. Y dime, ¿ya preparaste el suplemento vitamínico para el embarazo?
-Todo está listo, señora -respondió el mayordomo con una reverencia sutil.
Charlotte se aproximó hacia Isabel y, al notar la presencia de Esteban, le dirigió una mirada de reproche inconfundible. Era evidente que estaba al tanto de su visita nocturna a la habitación de Isabel. Con un gesto de desaprobación, apartó la mirada de su hijo y tomó la mano de Isabel con delicadeza.
-Ven acá, Isa.
-Mamá–respondió Isabel con voz suave, en un tono tan dulce que conmovió profundamente
a Charlotte.
La señora Blanchet la condujo hacia el comedor con gesto protector.
-¿Tienes hambre? Pedí que prepararan tu sopa favorita y esos bocadillos que tanto te gustan.
-Gracias, mamá.
La cocina de los Allende siempre tenía listos los aperitivos predilectos de Isabel. Durante las largas jornadas en que Charlotte y Esteban se ausentaban por compromisos laborales, Isabel solía contentarse con esos bocadillos mientras aguardaba su regreso. Al verla incorporarse, el personal de servicio se apresuró a disponer sobre la mesa todo lo que habían preparado con esmero: delicados bocadillos con formas familiares y una sopa espesa que desprendía un
aroma cautivador.
En Puerto San Rafael, Isabel extrañaba estos sabores, pues la gastronomía local, demasiado ligera para su paladar, nunca terminó de conquistarla. Pero ahora, de vuelta en casa, cada bocado le resultaba exquisito.
Charlotte le sirvió algunos bocadillos en un plato pequeño y se lo colocó delante.
-Ahora debes alimentarte lo mejor posible.
-Su digestión es delicada, no debería excederse -intervino Esteban, tomando asiento junto a Isabel.
Era una realidad innegable. A pesar de su buen apetito, Isabel tenía un estómago sensible y cualquier exceso la indisponía rápidamente.
Al escuchar el comentario, Charlotte miró a su hijo con severidad.
-No necesito que me lo recuerdes, estoy perfectamente al tanto.
-No le sirvas demasiada comida.
15.450
Isabel y Charlotte intercambiaron miradas cómplices mientras la señora Blanchet resoplaba con fastidio.
-Apenas ha comido estos días. Si tiene apetito, que se alimente bien.
-Precisamente porque ha comido poco últimamente no debe saturarse ahora.
-¿Podrías parar ya? ¿Qué tiene de malo que coma un poco más?
-Mamá, me conformo con lo que sea -medió Isabel, estrechando suavemente la mano de
Charlotte.
Al escuchar a Isabel, Charlotte lanzó otra mirada fulminante a Esteban.
-Es solo sopa, no le hará daño tomar un poco más.
Charlotte se mostraba particularmente preocupada por la salud de Isabel, especialmente ahora que atravesaba un embarazo y había experimentado dificultades alimenticias en Puerto San Rafael. Desde su perspectiva maternal, siempre que Isabel mostrara disposición para comer, debería aprovechar la oportunidad. A pesar de ello, Esteban persistía en su actitud protectora.
-Come, Isa insistió Charlotte, sirviéndole más bocadillos con generosidad.
Isabel probó la sopa y su rostro se iluminó con placer genuino.
-Esta sopa está deliciosa, de verdad.
Al escucharla, Esteban supo al instante que sería inútil intentar moderarla aquel día. Tal como había anticipado, Isabel disfrutó no solo de tres tazones completos de sopa, sino también de una generosa cantidad de bocadillos y pequeños platillos adicionales.
Cuando Isabel estaba a punto de servirse un segundo tazón, Esteban intentó intervenir nuevamente, pero la mirada implacable de su madre lo obligó a contenerse
momentáneamente.
-Isabel realmente no debería comer en exceso -se atrevió a decir finalmente, incapaz de
reprimir su preocupación.
-Ya basta -replicó Charlotte con firmeza.
A pesar de la contundencia de sus palabras, Esteban permaneció impasible. Durante los tres años de ausencia, Charlotte había vivido constantemente angustiada por los hábitos alimenticios de Isabel, temiendo que su salud pudiera verse comprometida lejos de casa.
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