Capítulo 583
Vanesa se cubrió los ojos precipitadamente y giró sobre sí misma, pero al no poder ver por dónde iba, chocó estrepitosamente contra la pared.
-¡Ay! -exclamó adolorida.
Isabel escuchó el impacto y sintió un dolor empático recorriéndola. Intentó liberarse del abrazo de Esteban para auxiliar a Vanesa, pero él la sujetó con firmeza entre sus brazos.
-Perdona Isabel, tendremos que posponer la prueba del vestido.
-¡Espérate! Creo que mi hermana se golpeó.
-No te preocupes, siempre le pasa.
-i¿Qué dices?!
Era su hermana menor, después de todo…
Sin embargo, Esteban tenía razón. Vanesa pasaba la mayor parte de su tiempo en el campo de entrenamiento. Un golpe así resultaba insignificante para ella. Durante las prácticas, o dejaba a alguien con el rostro completamente amoratado, o terminaba ella misma cojeando por los golpes recibidos.
Aunque estaba de espaldas a ellos, Vanesa alcanzó a escuchar la conversación y sintió que tanta dulzura resultaba insoportablemente empalagosa, así que se apresuró a abandonar el lugar.
Isabel se agitó inquieta entre los brazos de Esteban, visiblemente contrariada.
-No deberías hacer eso.
El rubor en su rostro delataba su incomodidad.
Esteban soltó una risa contenida.
-¿Hacer qué?
-Cuando hay gente presente.
-En esta casa siempre hay alguien, en cada rincón.
Isabel permaneció callada. Este hombre era simplemente imposible.
Inicialmente, Esteban planeaba quedarse para presenciar cómo Isabel se probaba su vestido de novia, pero Lorenzo Ramos lo interrumpió con una llamada telefónica.
Nadie supo qué le comunicaron, pero el semblante de Esteban se transformó por completo, tornándose grave. Al finalizar la llamada, disimuló la frialdad de su mirada y contempló a Isabel con ternura.
-No olvides tomarme muchas fotos.
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-Claro que sí.
Isabel asintió sin cuestionar absolutamente nada. Esteban la apartó con delicadeza, se incorporó y depositó un beso en su frente. En esta ocasión no prolongó el momento y se marchó directamente.
Al girarse, su mirada reveló una evidente frialdad.
En el exterior.
Vanesa atendía una llamada. Se dirigía hacia su habitación cuando Yeray la contactó.
-¿Quieres que pase por ti o prefieres llegar por tu cuenta al registro civil?
-i¿Perdón?!
¡Maldita sea!
¿Era posible que este tipo realmente estuviera hablando en serio?
Por Dios, esto tenía que ser una broma.
Había considerado que, puesto que él interfería entre Isabel y Esteban, ella podría complicarle
la existencia aceptando casarse como recurso desesperado.
Sin embargo, Yeray parecía decidido a llevar adelante el asunto…
Dado
que desconocía sus verdaderas intenciones, y considerando que Yeray ocultaba oscuros propósitos, Vanesa no podía permitirse bajar la guardia.
-Dime la verdad, ¿cómo piensas utilizarme? -cuestionó Vanesa sin rodeos.
No podía evitar su desconfianza, especialmente después de todo lo ocurrido con Dan. Su mente rebosaba de sospechas. Tantos años compartidos con él para descubrir que todo podría haber sido simplemente una elaborada manipulación.
Con solo esa idea, Vanesa ya sentía una profunda perturbación.
-¿Utilizarte? ¿No fuiste tú quien insistía ayer en casarte conmigo? Y además, tu hermano…
-¡Ya córtala! ¿Quién insistió en casarse contigo? Si de verdad lo hubiera propuesto, ¿tendrías el valor de casarte conmigo?
Vanesa respondió evidentemente irritada.
Él afirmaba que ella había insistido, pero ¿acaso no comprendía por qué había dicho aquello?
Todo sucedió porque él no dejaba en paz a Isa…
Vanesa, agotada de la discusión, cortó la llamada.
Al voltearse, observó a Esteban salir. Él también la vio. Su primer vistazo fue fugaz y no logró apreciar claramente el estado de Vanesa.
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Capítulo 583
Pero al examinarla con mayor detenimiento, sus ojos adquirieron una expresión glacial.
Vanesa, con el recuerdo vívido de la escena que acababa de presenciar, experimentó una incómoda sensación y musitó:
-Hermano.
Esteban se detuvo frente a ella, extendió la mano, y Vanesa, instintivamente, retrocedió.
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