Capítulo 592
-Sin embargo, estas dos personas…
Vanesa frunció los labios y con impaciencia en su voz respondió:
-Está bien, el mundo es muy grande y hay todo tipo de personas. Muévase, todavía tengo que regresar a casa a ver a mi hermana. Isa acaba de llegar y quiero pasar tiempo con ella.
-¿¡Qué!?– exclamó el empleado completamente incrédulo.
¿Buscar a la hermana? ¿Este pretexto de estar “ocupada” no podía ser más evidente? La mujer ni siquiera intentaba disimular sus ganas de terminar rápido con el trámite.
Apenas Vanesa mencionó la palabra “hermana“, el rostro de Yeray se transformó por completo; una expresión de ira profunda se apoderó de sus facciones hasta tornarse de un color verdoso. Sus ojos se clavaron en Vanesa con una mirada tan furiosa que cualquiera hubiera retrocedido instintivamente.
El empleado intentó intervenir con tono conciliador pero firme:
-Mira, chica, deberías pensarlo bien. La diferencia de fuerza entre un hombre y una mujer es considerable. Si después de casados siguen peleando así, las cosas pueden complicarse mucho. Quizá no lo sepas, pero ninguna autoridad quiere meterse en estos asuntos
domésticos.
Era evidente que estaba insinuando que Yeray tenía tendencias a la violencia y podría maltratarla después del matrimonio.
Yeray no era ningún tonto y captó perfectamente la insinuación. Sus ojos se entornaron peligrosamente mientras miraba al empleado:
-¿Le parezco el tipo de persona que maltrata a las mujeres y carece de educación?
-Si me permite ser sincero: sí, definitivamente lo parece- respondió el empleado sin
inmutarse.
-Oye, te estoy diciendo que…
La ira de Yeray estalló instantáneamente. Se incorporó de golpe con una presencia amenazante que llenó el espacio a su alrededor, como un depredador listo para atacar.
Al ver cómo la situación se descontrolaba, Callum intervino rápidamente:
-Cálmese por favor señor, lo importante ahora es concretar el matrimonio.
El empleado, lejos de intimidarse al observar la actitud agresiva de Yeray, también adoptó una postura seria y decidida. Notando que los guardias de seguridad ya se acercaban alertados por la tensión creciente, arrojó su bolígrafo sobre el escritorio y se dirigió directamente a Vanesa:
-Dime la verdad, ¿te están obligando a casarte? No puedo creerlo… Si una mujer no quiere, ¿qué puede hacer un hombre para salirse con la suya?
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Capitulo 592
-Escúchame bien, solo tienes que decir que no quieres y te aseguro que hoy no te casas con
nadie.
Ambos miraron al empleado con genuina admiración, sorprendidos de encontrar a alguien con el valor suficiente para enfrentarse a Yeray sin mostrar el menor atisbo de miedo.
Yeray hervía de furia contenida.
El empleado lo miró directamente:
-No intentes asustarme, no me criaron para acobardarme fácilmente. He visto a muchos como tú, hombres violentos que creen que pueden intimidar a cualquiera, y te aseguro que ninguno merece casarse.
-¿Qué–dijiste?– la voz de Yeray salió como un gruñido amenazante.
-Ya basta de discusiones, es un matrimonio consentido, qué fastidio–intervino Callum apresurándose a entregar los documentos de Yeray al empleado mientras le guiñaba discretamente un ojo a Vanesa.
La situación confirmaba lo que siempre había pensado: en la familia Allende no había nadie sencillo. Si Isabel resultó así, y con Vanesa ni se diga, era porque ambas se habían criado en ese ambiente.
El empleado ni siquiera extendió la mano para recibir los documentos, manteniendo su mirada fija en Yeray como evaluando su peligrosidad.
Vanesa exhaló profundamente, abrió su bolso y extrajo sus propios documentos:
-Por favor, gracias.
Sin embargo, justo cuando extendía la mano para entregarlos, antes de que el empleado pudiera tomarlos, su mano quedó súbitamente vacía…
Los documentos fueron arrebatados por una mano que surgió desde atrás con la velocidad y precisión de una serpiente al atacar.
.. ¿Quién?– Vanesa se giró desconcertada.
Se encontró frente a frente con un hombre de mirada sombría y expresión amenazante. Era un rostro completamente desconocido para ella. Detrás de él se erguían dos tipos corpulentos vestidos con ropa ajustada que dejaba entrever sus músculos, claramente elegidos por su capacidad intimidatoria.
La mente de Vanesa quedó momentáneamente en blanco… ¿qué demonios estaba pasando?
Yeray entrecerró los ojos evaluando la situación mientras su mano se deslizaba instintivamente hacia su cintura. Callum, percibiendo el movimiento, rápidamente sujetó la mano de Yeray:
-Señor.
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Capítulo 592
Este no era lugar para provocar un incidente.
Aunque Callum no comprendía exactamente qué estaba ocurriendo, temía genuinamente que Yeray perdiera el control. Durante años, Esteban lo había perseguido por todo el mundo, alimentando una ira que ahora apenas podía contener. ¿Quiénes eran estos desconocidos para atreverse a provocar a un hombre tan peligroso?
-¿Quién eres tú?– preguntó Vanesa mirando fijamente sus documentos en manos del extraño. Instintivamente, extendió el brazo intentando recuperarlos.
Sin embargo, el hombre giró ágilmente la muñeca, esquivando el intento de Vanesa con una sonrisa burlona.
-Oye, ¿quién diablos te crees que eres?– espetó Vanesa con irritación creciente.
-Señorita Allende, le dio una golpiza a nuestro jefe. Creo que nos debe una explicación- respondió el hombre con voz engañosamente tranquila, pero cada sílaba que pronunciaba destilaba una amenaza apenas velada.
Vanesa se quedó aturdida.
¿Explicación de qué?
Esto no…
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