Capítulo 601
Sentada junto a Esteban, Vanesa escuchaba la conversación entre su hermano e Isabel mientras sentía que la dulzura excesiva de ambos amenazaba con obstruir cada uno de sus poros. Se prometió a sí misma que si eso sucedía, les exigiría una compensación por daños.
Después de tantos años siempre cerca, de pronto comenzaban una relación y se volvían insoportablemente empalagosos.
Esteban susurró unas últimas palabras cariñosas a Isabel antes de terminar la llamada.
Vanesa le dirigió una mirada burlona a su hermano.
-Nunca lo hubiera imaginado, hermano. Eres todo un romántico.
-Y todos preocupados de que ibas a espantar a Isa con tu cara de pocos amigos.
La realidad era que toda la familia Allende y los Blanchet siempre supieron lo que Esteban sentía por Isabel. Por esa razón, los mayores de ambas familias siempre la trataron con especial deferencia. Al final, todos formaban parte de un mismo círculo familiar, así que naturalmente debían tratarla bien.
Aunque Esteban mantenía habitualmente un semblante serio, con Isabel siempre mostraba consideración. Sin embargo, esa seriedad suya se asemejaba más a la actitud protectora de un padre hacia su hija, lo cual funcionaba bien en cierto contexto, pero como pareja podría resultar abrumador.
Resultaba que no había motivo de preocupación. Las palabras tiernas que Esteban acababa de dedicarle a Isabel por teléfono eran verdaderamente encantadoras, ¿no? Además, siempre había sido atento con ella. Incluso en sus momentos más serios, bastaba que Isa mostrara el más leve signo de tristeza para que sus ojos se iluminaran con una sonrisa.
Esteban dirigió una mirada severa hacia Vanesa.
Este gesto hizo que ella, que hasta ese momento bromeaba despreocupadamente, cambiara su expresión de inmediato.
-¿Y ahora por qué me ves así?
Existían diferentes tipos de seriedad. Por ejemplo, la mirada severa que su hermano le dedicaba ahora difería completamente de cómo miraba a Isabel. Simplemente era parcial…
Esteban ajustó sus mangas ligeramente desordenadas.
-No deberías seguir en contacto con Dan.
-Ya lo sé.
Vanesa asintió sin dudar.
Ese hombre estaba a punto de casarse con otra mujer, ¿qué sentido tenía seguir en contacto? Aunque Dan permanecería en París por un largo periodo, Vanesa debía asegurarse de no
Capítulo 601
cometer ninguna imprudencia.
Esteban la observó de reojo.
-¿Tú lo dejaste así?
Había visto a Dan con vendajes gruesos en la frente y el pecho. El hecho de que lo hubiera enviado al hospital demostraba que Vanesa había sido contundente. Y el pecho cubierto de gachas… Evidentemente, Vanesa había vuelto a actuar en la habitación del hospital.
En el pasado, Dan fue el único hombre por quien Vanesa mostró alguna ternura, pero ahora ni siquiera eso le quedaba.
Vanesa asintió.
-Sí, la verdad no pensé que fuera tan malo para pelear. Creo que me pasé un poco.
Cinco años atrás, Vanesa conocía bien la destreza de Dan en combate. Esta vez, lo había enviado al hospital con pasmosa facilidad. Para Vanesa, ahora Dan ni siquiera estaba al nivel de Youssef.
Al escucharla, una pequeña sonrisa de satisfacción se dibujó en los labios de Esteban.
En la residencia de los Blanchet.
Isabel observaba las reliquias familiares que su abuela sacaba sin sentir verdadero entusiasmo, aunque fingía admiración.
-¡Wow, abuela, cuántas cosas tan padres tienes!
-Claro que sí, llevo años guardando estos tesoros para ti y para Vane.
Isabel examinó las piezas con detenimiento.
Eran esmeraldas y diversas joyas que brillaban intensamente. En general, resultaban bastante atractivas.
-¿Y ese collar tan bonito? ¿Te lo dio Esteban?
La abuela observó el collar que Isabel llevaba al cuello y lo encontró realmente hermoso.
-Ese diseño está muy original.
Isabel, al escuchar el comentario, llevó sus dedos a la joya.
-Me lo hizo mi hermana, ¿a poco no está divino?
La abuela asintió.
-Sí, está precioso. ¿De qué material es?
-Me dijo que era una joya que se robó, pero no sabía bien de qué. Luego ya me aclaró que en realidad lo compró.
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Capitulo 601
Sin embargo, conociendo su carácter, si afirmó haberlo robado, probablemente fue porque alguien intentó estafarla. En este mundo, aquellos que lograban engañar a Vanesa rara vez terminaban bien.
-¿Desde cuándo aprendió a hacer esto? -se preguntó Sandrine.
Antes solo sabía que había aprendido a confeccionar ropa, pero ¿ahora resultaba que también sabía crear joyas? Al recordar la razón por la que Vanesa había aprendido a coser, un destello de tristeza cruzó los ojos de la anciana.
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