Capítulo 610
-¿Mi mamá qué? -Paulina respiró profundamente mientras su voz se quebraba al otro lado de la línea.
-No escuchaste mal. Tu madre fue la anterior líder de Lago Negro -respondió Isabel con firmeza, sin endulzar la verdad.
La respiración de Paulina se agitó notablemente. A pesar de la claridad con que Isabel había hablado, su mente se resistía a procesar aquella información.
-Imposible. Mi mamá no haría eso, es solo una comerciante. Tú la conoces, ni siquiera ha podido hacer crecer su negocio -su voz temblaba cada vez más al hablar, mezclando nerviosismo e incredulidad.
En su mente, su madre siempre había sido alguien de vida modesta pero suficiente. Incluso en Puerto San Rafael, su identidad como comerciante pasaba totalmente desapercibida. Y si acaso tenía cierta notoriedad, no era por sus negocios sino por su particular habilidad para las relaciones sociales. ¿Cómo podría ser la líder de una organización como Lago Negro? Era absurdo.
Aunque ya había comenzado a sospechar algo antes, recibir la confirmación hizo que su corazón se contrajera dolorosamente. Quizás lo que llamaba “sospecha” había sido en realidad un temor profundo que ahora se materializaba. Si realmente estaban vinculados con Lago Negro, significaba que sus días tranquilos habían terminado para siempre. Eso era lo que más la aterraba.
-Isa, ¿segura que no te confundiste? Tiene que ser un error, ¿verdad? -insistió Paulina sin esperar respuesta.
Isabel notó la desesperación en su voz y optó por suavizar su tono. Entendía perfectamente el impacto que esta revelación estaba teniendo en su amiga.
-¿Quieres que lo confirme otra vez?
-Sí, por favor, confirmalo de inmediato.
-En realidad… -comenzó Isabel, pero se detuvo. Confirmar o no a estas alturas ya no cambiaría nada. Las coincidencias de ese calibre simplemente no existían.
-No hay “en realidad“, Isa. Verifica bien la información primero -la interrumpió Paulina con nerviosismo. En el fondo, lo que buscaba era retrasar la aceptación de una verdad que ya intuía.
Isabel guardó silencio. Comprendía perfectamente la incertidumbre de Paulina. Era natural, después de todo, ¿quién querría verse relacionado con una organización tan peligrosa como Lago Negro?
Antes de poder responder, el celular de Isabel vibró suavemente. Al verificar la pantalla, vio que era un mensaje de uno de sus contactos. Contenía una fotografia, mucho más clara que la
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-Parece que ya no será necesario seguir confirmando -dijo Isabel con cierto pesar. Por mucho que Paulina lo dudara, esto se había convertido en un hecho irrefutable.
-Isa, tú… -la respiración de Paulina se volvió aún más agitada.
-Te enviaré una foto más clara, échale un vistazo.
Isabel envió la imagen sin colgar. Cuando Paulina recibió la notificación, abrió el mensaje de inmediato. Bastó una sola mirada para que su rostro perdiera todo el color. Era
indudablemente su madre quien aparecía en esa foto.
-No te angusties tanto, su situación no es tan grave como imaginas -intentó consolarla Isabel al escuchar cómo la respiración de Paulina se aceleraba.
Según lo que Esteban había explicado, ser la exlíder femenina de Lago Negro no era algo trivial. Si Alicia realmente lo había sido, la situación quizás no fuera tan alarmante.
-He escuchado cosas sobre Lago Negro, sobre sus operaciones oscuras -murmuró Paulina apretando el teléfono con fuerza.
Esos rumores eran suficientes para hacer temblar a cualquiera. Y ahora resultaba que su madre había estado involucrada en ellos.
La llamada se extendió más de dos horas. Paulina no dejaba de expresar su preocupación por el pasado recién descubierto de su madre, mientras Isabel intentaba tranquilizarla con todas las explicaciones posibles.
La conversación terminó abruptamente cuando Carlos regresó. Paulina colgó de inmediato. El hombre traía una expresión gélida y severa, evidencia clara de que sus actividades recientes no habían sido precisamente legítimas. Con un gesto despreocupado, arrojó la pistola que llevaba en la mano a Julien.
Incluso desde donde estaba, Paulina pudo distinguir las manchas de sangre fresca que cubrían
el arma.
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