Capítulo 619
Isabel acababa de suspirar aliviada ante la aparente inocencia de Paulina respecto a Carlos. Su tranquilidad, sin embargo, apenas duró lo que un parpadeo.
-Pero dije que me casaría con él -soltó Paulina con voz quebrada por la desesperación.
“¿Casarse? ¿Con Carlos? ¿Qué locura es esta?” La mente de Isabel quedó paralizada, incapaz de procesar semejante declaración. El silencio se extendió entre ambas mientras intentaba reconectar sus pensamientos dispersos.
-¿Qué dijiste? ¿Con quién te vas a casar? -balbuceó finalmente, convencida de que había escuchado mal.
-Ahora mismo también quiero morir -respondió Paulina con expresión de profundo arrepentimiento.
El nivel de vergüenza que sentía era tal que deseaba que la tierra se abriera y la tragara en ese mismo instante. Por eso mismo evitaba repetir aquellas palabras que habían escapado de su
boca.
Isabel inhaló profundamente varias veces, intentando recuperar la compostura antes de hablar. -No, quiero decir, tú… ¡Ay, esto es un desastre!
-Ya no quiero esta boca -se lamentó Paulina-. Ni mis manos. Siempre haciendo cosas fuera de control con Carlos, ahora no quiero nada de eso. ¿Cómo puede alguien ser tan tonto?
Mientras escuchaba el torrente de lamentaciones, una idea repentina iluminó la mente de
Isabel.
-Tengo que sospechar que todas tus acciones anteriores eran para llegar a este momento.
-¡No! -exclamó Paulina, sobresaltada-. No soy así.
Lo negó con vehemencia, y realmente lo creía.
-Entonces, ¿por qué estabas siempre desnudando a Carlos? -cuestionó Isabel con mirada inquisitiva-. Pauli, dime la verdad, ¿la vez en Bahía del Oro cuando le quitaste el cinturón a Carlos, ya tenías en la mira a Carlos?
La secuencia de eventos adquiría ahora una coherencia aterradora. Lo que parecía un caos de coincidencias se revelaba como una línea recta perfectamente trazada. Afirmar que Paulina no tenía interés en Carlos resultaba cada vez menos creíble.
-De verdad que no, Isa, ¿cómo no me crees? -respondió Paulina, abrumada por la insinuación. ¿Realmente me ves como ese tipo de persona?
-Tranquila, si fueras así, también te apoyaría.
“Muchas gracias por tu incondicional aprecio.” En cualquier otro momento, aquellas palabras
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Capitulo 619
habrían conmovido a Paulina profundamente. Pero ahora, ¿quién podría salvarla de este embrollo?
-Dime la verdad, ¿te gusta mucho Carlos? Si te gusta, te haré de cupido -insistió Isabel.
Paulina se sintió aún más acorralada.
-¿Realmente crees que estamos en la época en que los matrimonios se arreglaban por los padres? -replicó con desesperación-. ¿Quién querría casarse con un hombre que da tanto miedo? A menos que tuviera varios corazones, no podría estar cerca de Carlos sin temer por mi vida. Desafortunadamente, solo tengo uno. Así que, por amor a mi existencia, no puedo estar cerca de él.
-Solo dime si te gusta o no–presionó Isabel con firmeza.
-No me atrevo a gustarle -confesó Paulina finalmente. Ese hombre tiene buen aspecto y dinero, no hay nada que criticar en su apariencia. Pero, desafortunadamente, es demasiado intimidante. Hoy salió y regresó cubierto de sangre, y estar con un hombre así es como jugar con la muerte.
-¿Entonces por qué dijiste que te casarías con él? -preguntó Isabel, completamente confundida-. Ya llegaste al punto de decir que te casarías, ¿cómo es que llegaron a este desarrollo tan rápido?
Considerando que Paulina apenas llevaba tiempo cerca de Carlos, este giro resultaba incomprensible.
-Si te digo que ni mi boca ni mis manos estaban bajo control, ¿me creerías? -preguntó Paulina con un hilo de voz.
-¿Tú misma lo crees?
Paulina guardó silencio.
“Esto definitivamente no se puede creer.” Ni siquiera ella misma, Paulina, podía creerlo.
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