Capítulo 622
-¿Y ganaron la discusión?
Con el rostro encendido que tenía Vanesa hace un momento, resultaba difícil determinar si había salido victoriosa, especialmente cuando subió las escaleras para continuar con aquella batalla verbal.
-Le dijo a Dan de todo: desgraciado, mujerzuela, y hasta lo llamó hipócrita.
Al escuchar esto, el semblante de Esteban se endureció por un segundo fugaz. Casi imperceptiblemente, sus labios se curvaron en una sonrisa tenue.
-Vaya, qué arsenal tan particular para insultar.
-No tienes idea. Dan estaba del otro lado del teléfono completamente fuera de sí.
-¿Alcanzaste a verlo?
-Lo escuché perfectamente. Estaba tan furioso que las palabras se le atoraban en la garganta. Así es mi hermana. Su habilidad para destilar veneno con las palabras no tiene igual, dejando al adversario sin capacidad de respuesta. Al evocar la imagen de Dan sufriendo al teléfono, los ojos de Isabel adquirieron un brillo particular, casi malicioso.
Esteban dibujó una sonrisa complacida en su rostro.
-Existen pocas personas en este mundo capaces de ponerla contra las cuerdas.
-¿Y antes no estabas preocupado?
¿No fue preocupación lo que te hizo correr al hospital?
Esteban exhaló con resignación.
-Antes tenía mis dudas, pero ahora ya no.
En un principio, tratándose de Dan, temía que Vanesa no pudiera manejarlo adecuadamente. Sin embargo, tras escuchar de Isabel cómo Vanesa había vapuleado verbalmente a Dan por teléfono, su inquietud se había disipado por completo.
Lorenzo apareció en el umbral. Tras él venían dos personas, y al contemplar a Isabel prendida del brazo de Esteban, instintivamente intentó retroceder.
-Señor.
İsabel se incorporó y observó a Lorenzo por encima del hombro de Esteban. Detrás de él, dos mujeres con atuendos profesionales sostenían varios vestidos elegantes entre sus brazos.
Esteban dirigió una mirada a Lorenzo antes de volverse hacia Isabel.
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Capitulo 622
-Ve a llamarla para que baje y se pruebe los vestidos.
-¿Eh? ¿Hay algún evento?
Esteban asintió.
-Si, una celebración de cumpleaños importante. Tú y Vane tienen que asistir.
-Pero no quiero ir.
Nunca le habían entusiasmado las reuniones sociales. Especialmente aquellas donde se concentraba una multitud, todos midiéndose entre sí con esas expresiones de falsa admiración. No tenía ánimo para lidiar con ese teatro social.
Esteban le pellizcó la mejilla con suavidad.
-Esta celebración es especial. Después de ésta, no asistiremos a ninguna más, ¿de acuerdo?
-Está bien.
Respondió sin convicción. Se apartó del abrazo de Esteban y subió las escaleras para buscar a
Vanesa.
Lorenzo se aproximó a Esteban con deferencia.
-Señor.
-Mantén vigilancia sobre Dan, y también sobre Lance.
-Lance ya fue confrontado por la señora hoy. Dudo que exista posibilidad de interacción entre
ellos.
Durante los últimos años, Lance ha mostrado una ambición desmedida por los recursos. Pero no se atreve a cruzar ciertos límites. Al establecer contacto secreto con Dan, no anticipaba que Vanesa los descubriría. En realidad, aunque la señora no lo hubiera sorprendido hoy, tampoco se habría arriesgado demasiado. No obstante, esto constituye una advertencia contundente para él. También sirve para bloquear indirectamente el camino de Dan en París.
Esteban asintió, una comprensión profunda brilló en su mirada.
-Entonces mantén a Dan bajo observación.
Lorenzo inclinó la cabeza.
-Entendido.
-Al parecer, el señor Méndez probablemente intente utilizar a la señorita para limpiar el nombre de la familia Méndez.
Lorenzo comentó con cautela. Reflexionó brevemente antes de añadir:
-Usted sabe que cuando la señorita pierde los estribos, no mide consecuencias.
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Si Yeray busca enfrentarse a la familia Méndez, seguramente provocará también a Vanesa. La relación entre las familias Méndez y Allende ha ido deteriorándose a lo largo de los años. Si Vanesa se involucra…
Esteban captó la insinuación de Lorenzo y soltó una risa mordaz.
-Si no mide consecuencias, pues no las mide. ¿No es precisamente eso lo que Yeray busca en ella?
–
¿Tiene razón, verdad?
Esteban volvió a emitir una carcajada sarcástica.
-Si ella tuviera algo de sentido común, Yeray no estaría tan desesperado por colaborar en esta situación.