Capítulo 685
En el hospital, Dan ya había caído en cuenta de lo que estaba pasando y entre más lo pensaba, más se enfurecía. Y lo peor de todo, se sentía completamente injustamente tratado.
¡Sí, injustamente!
Aunque no quisiera admitirlo, ahora estaba claro que le habían cargado el muerto.
Pero Yeray… ¿por qué demonios había huido?
Pensar que anoche Vanesa estuvo con Yeray hacía que la respiración de Dan se volviera agitada de la rabia. Deseaba con todas sus fuerzas aparecer frente a Yeray y hacerlo trízas.
-¿De veras, Dan? -soltó Vanesa con una risa despectiva. ¿Cómo no me di cuenta antes de que eres un desgraciado? ¿Haces las cosas y luego no tienes el valor de admitirlas?
Dan trató de defenderse:
-Yo…
-¿Qué? -lo interrumpió Vanesa-. Te acostaste conmigo y ahora no lo quieres aceptar, ¿y encima le echas la culpa a Yeray? ¡Qué buen plan, eh!
Yeray entró en ese momento, escuchando las palabras de Vanesa con una expresión difícil de
descifrar.
-Yo no me acosté contigo, Vanesa -protestó Dan, sintiendo que la situación se le escapaba de las manos.
-¿No quieres admitirlo? -Vanesa alzó la voz-. Pues no importa, porque no pienso dejarte tranquilo de todas formas.
El asunto de la falsa muerte de Dan ya había prendido la ira de Vanesa, y ahora esto solo empeoraba las cosas. Se preguntaba cómo había podido fijarse en alguien así.
Dan, al escucharla, explotó:
-¡Vanesa, estás loca! ¿Por qué no vas y buscas al verdadero desgraciado que te hizo eso en lugar de culparme a mí?
La discusión subió de tono, Dan y Vanesa gritándose por teléfono, pero ella seguía sin creerle por el incidente anterior de la falsa muerte.
-¡Sigue inventando! -le retó Vanesa.
Yeray se apartó, mientras el mayordomo se acercaba con respeto:
-Señor Méndez, ¿dónde está Allende?
-En el estudio -respondió Yeray con un tono apagado-. Voy a buscarlo.
Vanesa continuaba discutiendo con Dan por teléfono, sin notar la presencia de Yeray, y Isabel
1/2
15.2750
Capitulo 685
estaba concentrada en Vanesa, así que tampoco lo vio. Yeray se rascó la nariz, con una expresión rara, y subió las escaleras para encontrar a Esteban.
En el teléfono, Dan gritaba, lleno de frustración:
-¡Vanesa, eres una mujer insoportable! ¿Estás sorda? Te digo que anoche no fui yo…
Pero antes de que pudiera terminar, otra voz interrumpió:
-Señor, no puede alterarse, por favor, mantenga la calma, estamos en la UCI.
-¿Qué le pasa, señor? ¡Señor, señor! ¡Alguien venga rápido, el señor se desmayo!
Vanesa e Isabel se quedaron en silencio.
Isabel había escuchado claramente a través del altavoz que Dan se había desmayado de la rabia, y en ese momento el teléfono se llenó de caos.
-¡Vanesa es una maldita bruja, solo trae desgracias! -gritaba alguien en el teléfono-. Me encantaría ir y acabar con esa bruja, mira lo que le hizo al jefe.
El teléfono ardía de enojo.
Isabel miró a Vanesa de reojo, recordando cómo en el video ella no había tenido piedad con Dan. Ahora, al escuchar el alboroto del otro lado, se daba cuenta de cuán grave había sido la
situación.
El grupo de Dan estaba furioso porque su líder había terminado en la UCI y ahora encima se había desmayado de la rabia.
-¿Quién demonios se acostó con esa bruja anoche? -se quejaba uno de los hombres-. ¡Que se encargue el que lo hizo y deje de culpar a nuestro jefe!
-Exacto, nuestro jefe estuvo con nosotros toda la noche, ¿cómo pudo haber estado con ella también?
212