La Heredera 90

La Heredera 90

Capítulo 90 

Valerio apretó el teléfono contra su oreja, la incredulidad marcada en su rostro

-¿Así lo dijo, tan directo

-Sí

El rostro de Sebastián se ensombrecía por momentos, como una tormenta gestándose en el horizonte

Valerio se pasó una mano por el cabello, frustrado

-A ver, explícame bien eso. ¿Qué tipo de relación tiene Isabel con Mathieu? ¿Por qué tendría que importarle lo que ella quiera

No hacía falta ser un genio para intuir que la relación entre ellos iba más allá de lo profesional. El rostro de Sebastián se oscureció aún más ante esta revelación. Primero Mathieu, luego aquel hombre de los Apartamentos PetitEsta Isabelella… 

La ira le quemaba el pecho, ahogando cualquier rastro de razón. Su mente era un torbellino de pensamientos obsesivos, todos gritando que Isabel solo podía pertenecerle a él. El recuerdo de su dura indiferencia solo avivaba las llamas de su rabia

De pronto, la realidad lo golpeó como una bofetada: Isabel no lo amaba. No solo eso, tenía otros hombres en su vida. El pensamiento lo carcomía por dentro

Esta maldita mujer¿cómo se atreve?” 

Valerio interrumpió sus oscuros pensamientos

-Sebas, esto es serio. La enfermedad de Iris está empeorando muy rápido. -Su voz temblaba ligeramente-. Si no conseguimos que estos dos médicos la atiendanhay consecuencias que no podremos manejar

No necesitaba elaborar más. El significado era claro como el cristal: Iris moriría. Moriría sufriendo, consumida por su enfermedad

Sebastián apretó la mandíbula hasta que le dolió

-Ya entendí

Su voz sonaba áspera, como si las palabras hubieran sido arrancadas de su garganta

Alzó la vista justo a tiempo para ver a Isabel descendiendo de un Aston Martin negro. La sangre le hirvió al verla girarse hacia el conductor con una sonrisa, intercambiando algunas palabras que no alcanzó a escuchar. Esa sonrisaesa maldita sonrisa que antes era solo para él, ahora la regalaba a cualquiera. 

El auto se alejó con un suave ronroneo. Isabel se giró hacia la entrada del edificio y se detuvo en seco al verlo. Sus ojos se encontraron, y Sebastián sintió que podría incinerarla con la intensidad de su mirada

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Capítulo 90 

Un recuerdo atravesó la mente de Isabel: esa mañana, al despertar, había visto las llamadas perdidas en su celular. Varios números desconocidos, y sin duda, Sebastián estaba entre ellos. La furia deformó el rostro de Sebastián

-¿Qué eres ahora, Isabel? ¿Una cualquiera? ¿Con cuántos hombres andas

Isabel, que ya estaba harta de solo verlo, sintió que la sangre le hervía ante sus palabras. Se acercó a él con pasos firmes y le cruzó la cara de una bofetada

-¿Y a ti qué te importa con cuántos ando

A pesar de que la hora pico había pasado, todavía había gente transitando por la calle. La bofetada resonó en el aire, atrayendo miradas curiosas. El rostro de Sebastián se tornó de un tono verdoso por la humillación y la ira

-¡lsabel! -rugió entre dientes

Ella arqueó una ceja, desafiante

-¿Qué? ¿Quieres gritar más fuerte? Ándale, grita todo lo que quieras

Y sin más, le propinó otra bofetada en la mejilla contraria. La rabia de Sebastián era casi palpable, pero el shock lo mantuvo en silencio

Isabel se cruzó de brazos, la postura emanando desprecio

-¿Qué te pasa? ¿Te volviste loco o qué? Todo Puerto San Rafael sabe que ya no hay compromiso entre nosotros. ¿Por qué sigues buscándome

Sus palabras salían como dardos envenenados

-¿Y todavía me preguntas con cuántos ando? ¿Con qué derecho? De aquí hasta Roma, ni te toca opinar. ¿O qué? ¿Todavía crees que tienes algo que ver conmigo

La ira de Sebastián alcanzó nuevos niveles, pero Isabel no le dio oportunidad de hablar

-Además, ¿quién te crees? El matrimonio es cosa de libertad. ¿Qué? ¿Nomás porque estuvimos comprometidos ya no tengo derecho a elegir

Las palabras fluían de su boca como un torrente imparable. Sebastián apenas podía procesar lo que escuchaba, su atención capturada por un detalle que no había notado antes: los labios de Isabel parecían ligeramente hinchados

No era ningún ingenuo. Sabía perfectamente lo que eso significaba. Sus ojos se oscurecieron aún más con una mezcla de celos y rabia

-¿Cuánto llevas con ese tipo? -gruñó-. ¿Ya te acostaste con él

Isabel entrecerró los ojos, la indignación pintada en cada línea de su rostro

-Oye, ¿pero qué

Capitulo 90 

Sin previo aviso, le lanzó una patada directa. Esta vez, Sebastián fue lo suficientemente rápido para esquivarla, pero el mensaje era claro: Isabel ya no era la mujer sumisa que él creía poder 

controlar

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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