La Heredera 93

La Heredera 93

Capítulo 93 

Sebastián permaneció inmóvil en el asiento de su auto después de colgar con José Alejandro, a mente convertida en un torbellino de pensamientos amargos. Un añotodo había sucedido en tan solo un año. El estudio de Isabel había florecido justo frente a sus narices, creciendo nasta convertirse en algo que ya no podía controlar

Sus dedos tamborilearon nerviosamente sobre el volante. Ella había sido su prometida, y en un parpadeo, con una simple frase, todo se había desmoronado. La pregunta que lo carcomía por dentro era siempre la misma: ¿quién era el hombre que la respaldaba

… 

El sol del mediodía bañaba la terraza del restaurante cuando Paulina por fin logró reunirse con Isabel para comer. Sus ojos se clavaron inmediatamente en el rostro de su amiga

-¿Qué te pasó en la boca? ¿Por qué la tienes así de hinchada

Isabel mantuvo la compostura, aunque por dentro maldecía que todos parecieran obsesionados con el mismo tema

-Me picó un insecto

Paulina entrecerró los ojos, evaluando la picaduracon escepticismo

-Pues ha de ser un bicho bien bravo, ¿no

Isabel evitó su mirada, concentrándose en el menú. ¿Qué clase de insecto? Mejor ni contestar

La mirada de Paulina se desvió hacia el discreto pero obvio guardaespaldas que vigilaba desde una distancia prudente, apoyado contra una columna de madera

-Neta que tu hermano se pasa de protector contigo, ¿eh? -Una sonrisa traviesa jugaba en sus labios-. Ni siquiera te deja comer barbacoa y todavía te pone chaperón

Isabel puso los ojos en blanco

-No me digas que eso te parece normal. Es un control obsesivo

-¡Ay, no! Si por fuera, me aventaba una docena de hermanos así. -Paulina suspiró dramáticamente-. ¡Yo feliz de la vida

Isabel la miró con una mezcla de incredulidad y desprecio

-No manches, ¿neta quieres que alguien te controle así? -Se inclinó hacia adelante-. ¿Sabes cuánta gente se la vive peleando con su familia por un poco de libertad? Tengo amigas en París que… 

-No entiendes. -La voz de Paulina adquirió un tono más serio. Desde chiquita me he tenido que cuidar sola. Lo que me falta es alguien que me regañe, que se preocupe

El tenedor se detuvo a medio camino hacia la boca de Isabel. La mirada que le dirigió a su 

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14:09 

Capitulo 

amiga se suavizó con comprensión. Sus historias eran tan diferentes: Isabel había sido abandonada por su familia, , pero los Allende la habían acogido con amor incondicional. Paulina, en cambiosu padre se había esfumado antes de que ella naciera, un cobarde más que huía de sus responsabilidades

Crecer en una familia monoparental había sido solo el principio. Su madre, obsesionada con forjarse un futuro, la había dejado al cuidado de una tía, contentándose con enviar dinero mensualmente. Incluso ahora que su madre se había convertido en una de las figuras más poderosas de Puerto San Rafael, Paulina seguía sin conocer lo que era un verdadero hogar

-Si tuvieras hermanos así, te aseguro que no dirías lo mismo -intentó consolarla Isabel

Paulina frunció el ceño

-Tú tienes suerte y ni cuenta te das

No me importaría tener una docena, pensó, aunque no lo dijo en voz alta

-Pero mírate ahora -continuó Paulina, cambiando el tema-. Ya ni me preocupo por ti. Antes me daba miedo que los Galindo te dejaran morir de hambre

Isabel sonrió sin humor, evitando seguir por ese camino. La familia Galindoni siquiera había palabras para describir lo absurdo de sus acciones

-¿Y cómo está tu mamá últimamente? -preguntó, desviando la conversación

-Biensupongo. -Paulina jugueteó con su comida-. Más que bien, diría yo

Era complicado hablar de su madre. Decir que no había cariño sería mentir; después de todo, nunca escatimaba en lo material. El dinero flùía generosamente cada mes, pero el tiempo, la compañíaeso era otra historia

-Siempre anda metida en sus negocios -continuó Paulina-. Ya tiene tanto dinero y sigue como loca trabajando. A veces pienso que quiere aplastar a alguien con toda esa lana

-¿Y lo ha logrado

Paulina asintió lentamente

-Pues como si quisiera demostrarle algo a alguien, ¿sabes? Como si necesitara ser más poderosa que alguien específico

Isabel notaba el rencor en la voz de su amiga cada vez que hablaba de dinero, un eco del mismo tono que usaba su madre

-¿Ha buscado a tu papá en todo este tiempo

-Ni idea. -Paulina sacudió la cabeza-. Nunca me cuenta nada de eso

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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