Capítulo 97
Isabel había planeado descansar un rato, pero el teléfono no dejaba de sonar con llamadas del estudio. Durante el día no podía darse el lujo de silenciarlo, aunque la tentación crecía con cada timbrazo.
Apenas terminó de hablar con Marina cuando entró otra llamada, esta vez de un número desconocido. Era Carmen, usando otro teléfono.
Los sollozos de Carmen resonaban a través de la línea, su voz entrecortada por el llanto.
-Isa, por favor, te lo suplico, hija. Diles a Andrea y Mathieu que vengan al hospital.
Isabel guardó silencio, sus nudillos blancos alrededor del teléfono.
-Todo esto es mi culpa -continuó Carmen entre hipidos-. No te desquites con tu hermana. Yo… yo solo quería educarte bien, pero siempre fuiste tan necia. Yo solo… yo…
“¿Solo qué?“, pensó Isabel mientras Carmen se ahogaba en su propia desesperación, incapaz de completar la frase.
-¿Así que soy necia? -la voz de Isabel cortaba como cristal.
-Isa, yo…
Carmen se contuvo, tragándose las palabras hirientes. Su preocupación por conseguir la ayuda de Andrea y Mathieu para Iris pesaba más que su orgullo.
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-Señora Galindo el tono de Isabel era metódico, calculado-, después de que me encontraron, estuve dos meses en el hospital. Y cuando volví, ni siquiera viví un mes completo con ustedes. Isabel hizo una pausa, dejando que sus palabras se asentaran como piedras en un estanque.
-En ese mes, usted y el señor Galindo casi nunca estaban en casa, siempre andaban en sus eventos sociales. Entonces, ¿cómo puede saber que tengo mal carácter o que soy necia?
Cada palabra era un bisturí, preciso y afilado.
-Esto… -Carmen se quedó sin palabras.
El silencio cayó entre ellas como una losa. La pregunta flotaba en el aire: ¿cómo podría saberlo?
-¿Recuerda la primera vez que me atacó? ¿Se acuerda por qué fue?
La voz de Isabel adquirió un tono casi clínico.
-Porque Iris se lastimó la muñeca. ¿Recuerda lo que dijo ella?
Carmen permaneció en silencio, el peso de los recuerdos aplastándola.
-Iris dijo: “No es culpa de Isa, no la culpen“. Y aun así, usted se me fue encima,
Capitulo 97
Los recuerdos golpearon a Carmen como bofetadas. Los detalles eran exactos, pero escucharlos de la boca de Isabel los teñía de una luz diferente, reveladora y asfixiante.
-¿Me vio empujarla? -la pregunta de Isabel flotó en el aire como una daga.
Carmen contuvo el aliento. No, no lo había visto.
-No me vio empujarla -continuó Isabel, su voz filosa como obsidiana-. No estaba segura de si la herida fue mi culpa. ¿Entonces por qué asumió que sí?
“¿Por qué?“, la pregunta resonó en la mente de Carmen. En ese momento, ella misma se lo cuestionó. No había visto a Isabel empujar a Iris, no tenía pruebas de que la herida fuera su culpa. Pero en lo profundo de su corazón, simplemente lo había asumido.
-¿Recuerda cuántas veces Iris dijo “no es culpa de Isa, la culpa es mía“? ¿Cuántas veces fueron?
La respiración de Carmen se volvió más errática.
-Probablemente ni siquiera está segura del número, ¿verdad? -Isabel dejó que sus palabras flotaran un momento. Pero recuerde bien: después de cada vez que ella dijo eso, ¿qué me
hizo usted?
La última frase, aunque suave, cayó como plomo en el corazón de Carmen. ¿Qué le había hecho? Algunos detalles podrían estar borrosos, pero sus acciones contra Isabel permanecían cristalinas en su memoria. Cada vez, una nueva acusación, las mismas palabras venenosas sobre cómo no podía tolerar a Iris.
-Ya no hablemos de eso, ¿sí? -la voz de Carmen se volvió suplicante. Isa, ella está sufriendo mucho. Si la hubieras visto salir de urgencias hoy… estaba vomitando tanto que ni agua podía
pasar.