Capítulo 419
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-No necesitas saberlo -respondió Luciana, conteniendo el dolor mientras retiraba su mano.
«¿No necesita saberlo?»
Alejandro entornó sus ojos, esos ojos color miel que solían ser tan seductores:
-Eres mi esposa, tienes la mano lastimada, ¿y dices que no necesito saber qué te pasó?
—
-¿Y qué problema hay con eso?-contestó Luciana con una leve sonrisa, sin una pizca de calor en la voz-. ¿Acaso yo supe dónde estuviste esta noche, celebrando tu cumpleaños con tu
ex?
«¿Ex?»
Por un segundo, Alejandro se olvidó de su culpa para quedarse atónito. «¿Cumpleaños con mi ex?»
Aprovechando su desconcierto, Luciana soltó el brazo y subió corriendo las escaleras.
Cumpleaños.
Alejandro se detuvo, con el ceño fruncido, recordando de pronto: «Claro, hoy es mi cumpleaños.»>
Se llevó la mano a la frente con frustración, sacó el teléfono y marcó un número:
-Alex–contestó Simón desde el otro lado.
-Contéstame algo dijo con voz tensa. ¿Sabías que Luciana quería darme una sorpresa por mi cumpleaños?
—Sí.
-¿Entonces por qué no me lo comentaste? casi gritó Alejandro, más molesto.
–
que
Simón se tragó cualquier respuesta defensiva.
-Luciana dijo que quería sorprenderte. No lo vi mal.
Alejandro se quedó en silencio. «¿Qué podía decir?» Realmente, Simón no era el culpable.
-¿Y el regalo? -preguntó, tratando de serenarse-. ¿Te dijo cuál era?
-Pues… no respondió Simón con cautela-. Quería decirtelo ella personalmente. Sería arruinarle su sorpresa si te lo cuento primero. Pero… sí puedo adelantarte algo: lo hizo con sus propias manos. Puso muchísimo empeño en ello.
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Capitulo 419
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Alejandro cerró los ojos, sintiendo una punzada en el pecho. «¿Será por eso que sus dedos están lastimados?»
-Entendido.
Colgó y dio unos pasos en dirección a la escalera. «Tenía que arreglar las cosas con Luciana.>>
Al llegar a la puerta de la habitación, dio un par de toques:
-Luciana, voy a entrar.
Intentó girar el picaporte, pero la puerta no cedió. «Ella la había asegurado desde dentro.>>
El gesto de Alejandro se endureció:
-Luciana, ¿puedes abrir la puerta?
Ninguna respuesta. Se tragó la impaciencia y pensó: «Tal vez esté en la ducha.>>>
-Está bien. Te espero aquí fuera.
Se recargó contra la pared, sintiendo cada segundo como una eternidad. «Seguro ella experimentó esa misma impaciencia al aguardar en el restaurante.>>
<<Vaya idiota que soy…>>
Después de media hora, golpeó de nuevo:
-Luciana, ¿terminaste? ¿Podrías abrirme?
Finalmente, oyó su voz:
-No quiero abrir. Esta noche prefiero dormir sola.
“¿Dormir sola?>>
Alejandro frunció el ceño; en su opinión, era absurdo que una pareja recién casada durmiera en cuartos separados. Además, él deseaba sincerarse, calmarla, disculparse.
-Al menos deja que hablemos cara a cara.
-Lo que tengas que decir, dilo así, a través de la puerta. Yo escucho igual.
Con eso, Luciana le negaba incluso la oportunidad de verla. «Si se lo permitía, la distancia solo incrementaría el resentimiento.>>>
Al ver que no lograba nada con palabras, Alejandro se giró y bajó las escaleras.
Tras la puerta, Luciana prestó atención al silencio que volvió a reinar. Sintió una mezcla de
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Capítulo 419
alivio y desconsuelo. «Tal vez no debí hacer tanto alboroto, ni preparar nada para su cumpleaños… ¿De verdad a él le importa todo esto?» 6
Al pensarlo con calma, Luciana cayó en la cuenta de que Alejandro nunca había mencionado su cumpleaños frente a ella. 17
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