Capítulo 265
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Alejandro reprimió la alegría que inundaba su corazón. Miró a Martina para confirmar:
-¿Luciana dijo que no le gusta Fernando?
-Eh… -Martina bajó la voz-. Sus palabras exactas fueron: «Ya no lo amo>>.
¡Magnífico! ¡Era lo mejor que había escuchado en días! Alejandro estaba eufórico, más feliz que si hubiera firmado un contrato millonario.
-Esto es para ti le entregó el pastel que había traído-. Es el favorito de Luciana.
Oh, gracias.
El hombre se dio la vuelta y se marchó, ligero como una pluma. No entendía por qué Luciana había dicho que ya no amaba a Fernando… ¿No era él el «<Fer» que mencionaba incluso en sus sueños?
¿Sería por Bruna? Bueno, jqué más daba!
Lo importante era que Fernando estaba fuera del juego con Luciana.
¡Una excelente noticia!
En el departamento, Martina entró cargando el pastel y lo dejó sobre la mesa frente a Luciana.
Me encontré al señor Guzmán en la entrada. Yo… me da miedo. Me pidió que lo trajera adentro, y no me atrevi a decirle que no.
Luciana no pudo evitar reírse al verla tan nerviosa.
-Bueno, ya lo trajiste. Este pastel está rico, ¿qué te parece si lo comemos juntas?
Es solo un pastel. Si ya lo había mandado, no comerlo sería demasiado exagerado.
-¡Claro, perfecto! -respondió Martina, entusiasmada.
La noche siguiente.
Ricardo volvió a buscar a Luciana.
-¿Ya cenaste?-preguntó.
Luciana asintió.
-Si, ¿y tú?
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Capítulo 265
¿Había venido a buscarla para cenar? Era un poco tarde
para eso, pensó.
-También ya comí, con un cliente -dijo Ricardo, señalando el auto-. Sube, durante el día no tuve tiempo, pero quiero llevarte a un lugar.
–
Oh, está bien. —Luciana accedió mientras se subía al auto—. ¿A dónde vamos? ¿Está lejos?
-No, está cerca -respondió Ricardo-. Queda por la UCM, en auto son menos de diez
minutos.
Efectivamente, no estaba lejos.
Cuando el auto se detuvo, Luciana miró a su alrededor. Todo el área estaba llena de edificios de departamentos. Conocía bien la zona; solía pasar por ahí. Era un complejo residencial antiguo, parte de los desarrollos más viejos de Muonio. Aunque de construcción añeja, era conocido por su buena calidad.
¿Qué hacían ahí?
-Vamos, sígueme. Está adentro le dijo Ricardo.
-Está bien.
Luciana lo siguió hasta la entrada del edificio. Luego subieron al octavo piso en el ascensor.
-Es aquí —dijo Ricardo, sacando una llave y abriendo la puerta-. Pasa.
Luciana asintió y lo siguió al interior.
-No necesitas cambiarte los zapatos. Nadie vive aquí, está lleno de polvo. Camina con
confianza.
Luciana echó un vistazo al departamento. Era un espacio amplio: tres habitaciones, dos salas y dos baños. Pero la falta de muebles lo hacía parecer vacío y frío.
¿Qué era ese lugar?
-Es un poco viejo -comentó Ricardo con un suspiro-. Lleva mucho tiempo sin usarse. Cuando tu mamá estaba viva, lo llegamos a rentar.
¿Entonces esto era propiedad de la familia Herrera?
¿Y por qué la había traído ahí?
-Luciana -Ricardo la miró y ajustó sus lentes-, ¿te gusta este lugar?
Luciana no respondió de inmediato. Solo lo miró, confundida.
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Capitulo 265
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-Eh… —Ricardo carraspeó, incómodo-. Principalmente lo pensé porque está cerca de la UCM. Si te mudas aquí, sería mucho más conveniente para ti. Luego contrataré a alguien para que lo arregle, lo pinten, lo limpien… No quedará así, te lo aseguro.
¿Quería que ella viviera ahí?
El ofrecimiento la tomó completamente por sorpresa. Era como si le hubiera caído un premio del cielo, dejándola aturdida.
Ricardo no había terminado de hablar.
–
Si te gusta, esta propiedad… papá puede transferírtela a tu nombre…
Cada palabra hacía que Luciana sintiera que todo era menos real.
¿Estaba soñando?
No decía nada, lo que hizo que Ricardo asumiera que no le gustaba.
-Luciana, ¿no te agrada? -preguntó-. Si no, hay otras dos opciones. ¿Qué tal si las vemos también?
-No, no hace falta -respondió Luciana, finalmente reaccionando.