Capítulo 19
Ella llamó a Agustín.
Él contestó rápidamente, con voz suave -Dafi, ¿te gustaron esos tres vestidos?
-Sí–le respondió Dafne-, ¿cuál crees que es el mejor?
Agustín pareció reírse, su tono de voz era cariñoso -¿No te dije que si te gustaban los compraríamos todos? Ya le pedí a mi asistente que los reserve.
-¿Tan rápido? Acabo de enviártelo.
Agustín: -Tenía miedo de que se agotaran, recuerda que son ediciones limitadas.
-Gracias, Agus.
-Dafi, ahora eres mi prometida, somos familia. No hay necesidad de que me lo agradezcas.
Aunque esas palabras eran ciertas, Dafne aún no se sentía en el papel de prometida. Para ella, Agustín seguía siendo ese vecino amable que le ayudaba con sus estudios.
-Por cierto, Dafi, en Aguamar es complicado conseguir un taxi, así que te compré un auto. Acabo de terminar los trámites. Dame una dirección y te lo haré llegar.
Al escuchar eso, Dafne se sintió incómoda.
En un intento por escapar del compromiso con Agustín, había huido de casa, lo que llevó a Baltasar a bloquear su tarjeta bancaria. Agustín seguramente sabía de esto.
En Aguamar, no tenía ni coche ni casa, por eso vivía una vida sencilla.
Aunque sus dos mejores amigas se ofrecieron a ayudarla económicamente, Dafne no quiso que se molestaran por ella.
Solo al principio, durante los primeros dos meses, aceptó un poco de dinero de ellas para salir adelante, pero luego, una vez estabilizada en su trabajo, dejó de aceptar su ayuda.
Además, ese dinero lo devolvió poco a poco una vez que empezó a recibir su salario.
A pesar de haber huido para evitar el compromiso con él, Agustín no la culpó y ahora quería comprarle un coche.
Dafne sintió una oleada de vergüenza y su corazón empezó a latir con fuerza.
-No es necesario, me las arreglo bien tomando taxis.
La voz de Agustín tenía un matiz de herida apenas perceptible -Dafi, ¿me hablas de esta manera porque aún no estás de acuerdo con el compromiso?
Dafne negó con la cabeza instintivamente, pero luego recordó que estaban hablando por teléfono, y Agustín no podía verla.
-No es eso, Agus. Si acepté el compromiso, es porque deseo casarme contigo. Solo que en
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Capítulo 19
unos días volveré a Silvania, no veo la necesidad de comprar un auto ahora.
Agustín le respondió: -No hay problema, cuando vuelvas a Silvania, haré que te lo lleven de
regreso.
-Pero… -Dafne intentó rechazar de nuevo su propuesta.
-En unos días tienes que ir a la ciudad de al lado para el juicio, ¿no? Tener un auto será más
conveniente.
Dafne se sorprendió.
-¿Cómo sabes que tengo que ir a la ciudad de al lado para el juicio?
-Hace dos meses vi tu publicación en tus redes sociales.
Dafne se quedó perpleja.
El juicio de la próxima semana se había programado hace dos meses, para el 25 de septiembre, en el tribunal de la ciudad vecina.
En ese momento, había subido una publicación en sus redes sociales, bromeando sobre un viaje de trabajo, diciendo que después del juicio iría a cenar a un restaurante mexicano y a
visitar un famoso sitio turístico.
Agustín, con una sonrisa cálida, le dijo -Tener un auto te facilitará mucho las cosas. Después del juicio, puedes viajar por los alrededores.
En ese momento, Agustín estaba de pie frente a la ventana panorámica de su oficina en el edificio corporativo de su empresa, observando las luces de la ciudad, con ternura en sus ojos.
Hace tres años, al enterarse de las dificultades que Dafi enfrentaba en Aguamar, deseaba con todas sus fuerzas comprarle un auto y una casa, y enviarle dinero.
Pero no podía ser tan precipitado. Si le enviaba regalos sin más, ella seguramente no los aceptaría.
Por suerte, las cosas habían cambiado. Ahora que ella había aceptado el compromiso, finalmente tenía el derecho de regalarle cosas.
Dafne, después de escuchar a Agustín, se quedó momentáneamente sin palabras, profundamente conmovida.
Era como si una pequeña piedra hubiera caído en un lago dentro de su corazón, creando ondas que se expandían suavemente.
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