Capítulo 285
Agustín acababa de regresar a la casa de su familia cuando el auto de Fátima también se adentró en el estacionamiento subterráneo de la casa.
Ambos entraron uno tras otro.
En el salón del primer piso, Paula, Carlos y Elsa estaban sentados en el sofá esperándolos.
Agustín, con prisa, al entrar les dijo: -Quien llamó a la policía fue una amiga de Dafi. No pudo contactarla y temió que algo le hubiera pasado, por eso denunció su desaparición. La policía solo contactó a la familia Rosales para confirmar si Dafi estaba realmente desaparecida. Aún no saben que Tristán la secuestró, y dado que han pasado solo unas pocas horas desde su desaparición, no abrirán una investigación por el momento.
Agustín mostraba una expresión seria, y en sus ojos oscuros y profundos brillaba un destello frío.
-Tristán me llamó para decirme que quiere que vaya solo…
-¡No puedes! ¡Hermano, no puedes ir solo! -lo interrumpió Fátima antes de que pudiera terminar.
Fátima había estado muy contenta al saber que Dafne había sido secuestrada por Tristán, incluso murmuraba una pequeña melodía mientras regresaban a la casa.
Pero al escuchar que Agustín planeaba ir solo a rescatar a Dafne, su alegría se desvaneció de inmediato.
Fátima, visiblemente alterada y nerviosa, le exclamó: -¡Tristán no te dejará ir, es demasiado peligroso que vayas solo! ¡Mejor llama a la policía y que te acompañen!
Agustín frunció el ceño y le dijo con seriedad: -No, no podemos llamar a la policía. Si Tristán se entera de que hemos alertado a la policía, podría lastimarla.
Fátima insistió: -Pero su amiga ya llamó a la policía. Ellos ya saben que Dafne está desaparecida.
Agustín le respondió: -Como dije, la policía aún no sabe que Dafi fue secuestrada. Si cooperamos con la familia Rosales y les decimos que ya la encontramos, evitaremos a la policía. Luego podemos idear un plan para rescatar a Dafi.
Carlos le preguntó: -¿Cómo planeas rescatarla?
Con firmeza, Agustín le respondió: -Tristán me busca a mí. Iré a intercambiarme por ella.
E
Carlos exclamó: -¡Estás loco!
–
Fátima: ¡No puedes hacerlo!
Paula: ¡No estoy de acuerdo!
Los tres se opusieron al unísono.
Elsa, con rostro serio, le preguntó a Agustín: -¿No hay otra solución?
-Debo ir -le respondió Agustín con una voz que no admitía réplica.
Fátima, desesperada, le dijo: -¡Pero ir a cambiarte por ella no tiene sentido! ¿Cómo puedes comparar la vida de Dafne con la tuya, hermano?
Ante estas palabras, la mirada de Agustín se volvió fría y penetrante.
Esa mirada aterradora, con advertencia y enfado, hizo que Fátima guardara silencio de inmediato. Abrió la boca, pero no pudo emitir sonido alguno.
En ese instante, Agustín le dijo fríamente: -No quiero volver a escuchar algo así.
Con los ojos vidriosos y mordiendo su labio, Fátima le preguntó, profundamente herida: -Hermano, ¿realmente Dafne es más importante que tu vida?
-Sí.
Le respondió sin un ápice de duda.
Su respuesta dejó a todos en un completo silencio.
Después de un largo momento, Paula reaccionó, furiosa: -¡Esto es un disparate!
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Capitulo 285
Carlos, con el rostro sombrío, añadió: -Agustín, ¿acaso has olvidado lo que te dijo tu abuelo?
-No lo he olvidado -le respondió Agustín con indiferencia-. No tienen que preocuparse tanto por mí. Dafne es, en efecto, más importante para mí que mi propia vida, pero no soy tan tonto como para sacrificarme por nada. Si voy solo, ninguno de los dos sobrevivirá.
Al escuchar esto, los rostros de los presentes en la sala se suavizaron un poco.
Elsa le preguntó: -¿Entonces ya tienes un plan?
Agustín asintió con la cabeza y les explicó detalladamente el plan que tenía en mente.
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