Capítulo 301
En camino al hospital, Dafne llamó a Iris y a Penélope para decirles que no se preocuparan.
Una vez en el hotel, después de un rato de ponerse al día con Olivia, llegó la hora de la cena.
Dafne miró su reloj y le dijo: -Vamos a cenar juntas.
-De acuerdo.
-¿Qué te apetece comer?
Olivia sonrió suavemente -Cualquier cosa está bien para mí.
-Entonces, veamos qué hay por aquí cerca.
Después de la cena, Dafne le comentó: -Deberías enviar tu currículum y hacer una entrevista en el bufete de abogados.
-De acuerdo.
-¿Ya encontraste un lugar donde vivir? -le preguntó Dafne, refiriéndose a si Olivia encontrado un apartamento.
Olivia le respondió: -Todavía no he encontrado un apartamento.
ya había
Dafne asintió con la cabeza -Voy a pedirle a alguien que te ayude a buscar.
Olivia agitó las manos rápidamente -Dafne, no te preocupes, puedo hacerlo
yo
sola.
-No hay de qué preocuparse. En Silvania no conoces a nadie y podría ser complicado para ti.
-Entonces… -Olivia dudó un momento- te estaré agradecida.
-No hay de qué -Dafne miró la hora-. Te llevo de vuelta al hotel. Tengo algunas cosas que hacer después.
-Está bien.
Después de dejar a Olivia en el hotel, Dafne condujo directamente hacia el Grupo García.
A las cinco y media de la tarde, los empleados del Grupo García aún no habían terminado su jornada laboral, así que Bruno debía seguir en la oficina.
Apenas estacionó el coche frente al edificio del Grupo García, un número desconocido la llamó. De hecho, había varios números desconocidos cuando Dafne encendió su nuevo teléfono, pero como no sabía quiénes eran, no les dio importancia.
El teléfono sonó varias veces antes de que Dafne contestara: -¿Hola?
-Dafi, por fin contestas. ¿Dónde estás? ¿Estás bien? ¿Tristán te ha hecho algo?
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Era la voz de Bruno.
Los dedos de Dafne se tensaron y un torrente de ira la invadió.
Conteniendo su enojo, Dafne le respondió fríamente: -¿Yo? Gracias a ti, casi me matan. Estoy justo afuera de tu oficina. Baja para que hablemos.
-¿Estás en la entrada de mi oficina? -Bruno le preguntó incrédulo.
Dafne, impaciente, le dijo: -Baja ya.
Bruno le respondió rápidamente: -Está bien, espérame en el vestíbulo. Bajo enseguida,
Tras colgar, Dafne se dirigió al vestíbulo y se sentó en un sofá.
Bruno aún no había bajado cuando Dafne se encontró con otra cara conocida.
Macarena llevaba un traje de Chanel de color crema y un bolso LV blanco con detalles azules, un conjunto similar al estilo que le gustaba a Dafne, incluso el peinado era idéntico.
Al principio, Dafne no la reconoció. Solo notó que la vestimenta de esa mujer se parecía mucho a la suya, así que le echó otro vistazo.
Y al mirar, se dio cuenta de que era Macarena.
¿Qué se traía con imitar su estilo?
Dafne frunció el ceño, sintiendo como si alguien la estuviera observando.
Al notar su mirada, Macarena se detuvo y frunció el ceño también.
-¿Dafne? -La alarma sonó en la mente de Macarena mientras su expresión se tornaba más seria. Se acercó-. ¿Qué haces aquí?
Sentada en el sofá, Dafne la miró con indiferencia y, con un tono de voz sarcástico, le dijo: -Vaya, eras tú. Al principio pensé que eras alguna hermana gemela mía. ¿Ahora te dedicas a imitarme? ¿Quieres ser una copia mía?
Macarena se puso pálida.
¿Ya se había dado cuenta?
Rápidamente recompuso su expresión y, con tono de voz desafiante, le respondió: -¿lmitarte a ti? Ja, ¿de verdad te crees tan importante? No necesito imitarte.
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