Capítulo 302
Dafne observó a Macarena de arriba a abajo con detenimiento.
De repente, soltó una risa sarcástica.
-¿De qué te ries? -le preguntó Macarena, algo irritada.
-Me acordé de algo le dijo Dafne, mirándola con desdén-. Hay un dicho que dice que el que imita, fracasa.
El rostro de Macarena se tornó verde de furia.
-Dafne, he conocido a personas vanidosas, pero alguien tan egocéntrica como tú es la primera vez. ¿Qué pasa, acaso patentaste este estilo? ¿Solo tú puedes vestirte así? -le dijo Macarena, cruzando los brazos frente a Dafne.
Dafne la miró divertida.
-Por supuesto que no, la entiendo, Srta. Caldera. Solo que casualmente te vistes como yo, tu peinado es similar al mío, tu maquillaje es como el mío, e incluso usas el mismo perfume que yo, ¿verdad? Todo es una coincidencia. Por supuesto que no me estás imitando, solo es una
casualidad.
El rostro de Macarena se ensombreció, y estaba a punto de discutir con ella cuando una voz de hombre la interrumpió.
-¡Dafi! -se oyó la voz alegre de Bruno.
Macarena se quedó atónita.
El rostro de Dafne se oscureció y miró a Bruno con frialdad.
Macarena miró con furia a Dafne-. ¿Has venido a buscar a Bruno? Dafne, ya hace mucho que tú y él terminaron, ¿por qué sigues acosándolo? ¿Tan desesperada estás por un hombre?
Dafne soltó una carcajada sarcástica-. ¿Crees que todos son como tú, que toman un desecho y lo tratan como un tesoro?
Bruno se acercó, y esas palabras llegaron claramente a sus oídos.
Dafne lo había llamado desecho. Se sintió un poco herido.
Pero eso no le importaba, ya estaba acostumbrado.
Sabía lo que le había hecho a Dafne en el pasado, y que llamarlo “desecho” era hasta un cumplido. Era consciente de sus errores.
-Dafi, me alegra que estés bien le dijo Bruno, con una expresión suave y llena de nostalgia.
Al oír esto, Dafne se enfureció de inmediato. Se levantó del sofá de un salto y le dio una bofetada.
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Capítulo 302
-¡Paf!–
El golpe claro y fuerte de la bofetada resonó en el vestíbulo, y varias personas que pasaban se voltearon a mirar. La recepcionista del Grupo García también lanzó una mirada curiosa.
Bruno era guapo y siempre vestía con elegancia. La recepcionista y algunas empleadas del grupo tenían un interés particular en él, y ver que otra mujer lo abofeteó las dejó boquiabiertas. De no ser por el temor a ser despedida, la recepcionista habría grabado ese momento para mostrárselo a las empleadas del grupo. ¡El presidente había sido abofeteado por una mujer, qué espectáculo!
-¡Dafne, estás loca! -le gritó Macarena al ver la bofetada a Bruno, preocupada por él, y rápidamente lo agarró-. Bruno, ¿estás bien? Déjame ver tu cara.
Bruno, aún aturdido por el golpe, apartó la mano de Macarena de un tirón y fijó la mirada en los ojos de Dafne.
Con una expresión herida, Bruno le preguntó-. ¿Qué pasa, Dafi?
Con una voz fría y cortante, Dafne le exclamó, emanando una helada intensidad-. ¿Fuiste tú quien llamó a la policía?
Bruno le respondió-. Sí, al saber que habías sido secuestrada, me preocupé mucho por ti y temía que te pasara algo.
El rostro de Dafne reflejaba enojo, y le preguntó con frialdad-. ¿Cómo supiste que Tristán me había secuestrado? ¿Fue Fátima quien te lo contó?
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