Capítulo 303
Bruno cambió su expresión.
Fátima ya se había puesto en contacto con él y le había insistido varias veces que no permitiera que Dafne y Agustín supieran que ella estaba involucrada.
De cualquier manera, Ernesto ya había sido capturado, así que incluso si Dafne descubría su conexión con Ernesto, no sería un gran problema.
Bruno negó con la cabeza y le dijo: -Ella no me dijo nada.
Dafne lo miró fijamente y le preguntó con severidad: -Entonces, ¿cómo lo sabes? ¿Cómo sabes que Tristán me llevó a Nublario? ¿Cómo supiste el plan de Agustín? ¿Llamaste a la policía a propósito para que ni él ni yo pudiéramos salir con vida?
-¡Nunca haría eso! -los ojos de Bruno temblaron mientras se apresuraba a explicarle-. No es así, Dafi, yo no sabía del plan de Agustín, solo sabía que Tristán te había secuestrado. Llamé a la policía para salvarte. ¿Cómo podría quedarme de brazos cruzados viendo cómo te ocurría algo?
La paciencia de Dafne se estaba agotando. -Te lo preguntaré por última vez, ¿cómo supiste que Tristán me había llevado a Nublario?
-Fue… uno de sus hombres quien me lo dijo… -Bruno desvió la mirada, sintiéndose un poco nervioso.
La mirada de Dafne se mantuvo fija en Bruno al preguntarle: -¿Por qué uno de los hombres de Tristán te lo diría?
Bruno le respondió: -Mi empresa estaba al borde de la quiebra, busqué inversiones por todas partes, pero debido a que tenía conflictos con la familia Junco, la familia Salazar y con tu familia, sus empresas no se atrevieron a invertir para ayudarnos. Luego, un hombre llamado Ernesto me contactó. Me dijo que estaba dispuesto a invertir en el Grupo García para revivirlo, pero con la condición de que se convirtieran en accionistas mayoritarios.
En realidad, no fue así.
La persona que lo contactó fue Fátima.
Pero no podía decirle eso.
-¿Ernesto? -Dafne frunció el ceño.
Conocía ese nombre.
El antiguo jefe de Marcelo Alcázar trabajaba para Ernesto. Si no recordaba mal, Ernesto tenía bastante influencia en Silvania, moviéndose tanto en el lado legal como en el ilegal, y no se detenía ante nada para lograr sus objetivos.
Controlaba decenas de empresas y, en cuanto a poder financiero, Ernesto no era alguien a subestimar. Invertir en el Grupo García era algo simple para él.
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Hace poco, Ernesto fue arrestado por realizar actividades criminales, y entonces Dafne supo que Ernesto trabajaba para Tristán. Las empresas que controlaba en Solarenia estaban al servicio de Tristán.
En teoría, no tenía sentido que Ernesto invirtiera en una empresa como el Grupo García, que estaba al borde de la quiebra.
Con una cantidad tan grande de dinero, podría haber obtenido mayores beneficios con otras
empresas.
Dafne comprendió esto y miró a Bruno con desconfianza.
Ella le preguntó con frialdad: -¿Por qué Ernesto invertiría en el Grupo García? Su empresa estaba casi en quiebra. ¿Qué ganaba con eso? He investigado a Ernesto, es una persona que solo se mueve por interés, y es despiadado con sus métodos. Invertir en el Grupo García no parece ser su estilo.
-Porque acepté trabajar para Tristán -Bruno bajó la mirada, su tono de voz era indescifrable-. Y además…
Hizo una pausa de unos segundos y levantó la vista para mirar fijamente a Dafne-. Él investigć mi pasado, sabía que habíamos salido juntos, y también sabía que tenía problemas con la familia Junco. Eso fue lo que le interesó, quería usarme para ir contra Agustín…
Dafne frunció el ceño, sus oscuros ojos mostraban una creciente irritación-. ¿Pensó que usándote podría vencer a Agustín? ¿Esto es una broma?
Esa pregunta claramente hirió a Bruno.
Su mirada se oscureció y un destello de dolor cruzó por sus ojos.
Su voz sonaba un poco áspera -Según Ernesto, las palabras exactas de Tristán fueron que cuanto más deseaba Agustín algo, más quería él que Agustín lo perdiera. Separarte de Agustín es el método más sencillo para hacerlo sufrir.
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