Capítulo 324
En el restaurante.
Lucas cortaba su filete con elegancia.
Dafne pidió una botella de vino tinto Romanee–Conti Grand Cru.
El camarero, vestido con uniforme, les ayudó a decantar el vino.
Lucas sonrió -Incluso si el juez apoya todas nuestras demandas en el caso de la Empresa EN, los honorarios del abogado solo serían de veinte mil dólares, y esta botella de vino costó dieciocho mil, Srta. Rosales, esto es un negocio perdido para ti.
Dafne agitó suavemente su copa de vino, con una ligera sonrisa en su rostro -No, nunca hago negocios perdidos.
Lucas la miró sonriendo, esperando que continuara.
-Puedes generar para el Bufete Sabiduría al menos diez veces el valor de esta botella de vino al año -le dijo Dafne sonriendo.
Lucas soltó una risa baja -Pensé que eras alguien que gastaba sin pensar, pero veo que eres buena en los negocios.
-Por supuesto, ¿acaso no sabes quién es mi padre?
En términos de negocios, ¿quién puede compararse con Baltasar, el empresario número uno de Silvania?
La cena fue muy agradable.
Lucas le ofreció muchas sugerencias operativas y estrategias de debate.
Dafne las anotó una por una.
Terminada la cena, Dafne llamó al camarero para pagar la cuenta.
El camarero sonrió cortésmente -Buenas noches, señora, este caballero ya ha pagado.
Dafne se detuvo con su tarjeta en la mano y miró a Lucas, que estaba sentado frente a ella -¿No habíamos acordado que yo invitaba esta vez?
Lucas sonrió levemente -No es mi estilo dejar que una dama pague.
Dafne infló sus mejillas -El vino costó dieciocho mil, la comida dos mil, tú aún no ha ganado mucho en el Bufete Sabiduría y ya gastaste veinte mil, eso sí que es un negocio perdido, ¿no?
-Al igual que tú, nunca hago negocios perdidos -Lucas sonrió con los ojos-. Tienes tan buenos contactos, así que no temo quedarme sin casos. Estoy esperando que me des un gran
caso.
-De acuerdo -Dafne guardó su tarjeta en su bolso-. Entonces no seré cortés contigo.
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Dafne acababa de guardar la tarjeta y se preparaba para levantarse y marcharse.
Justo en ese momento, una mujer se acercó a ellos, con los ojos bien abiertos y una expresión de incredulidad -¿Lucas?
La mujer ya estaba junto a la mesa -¡Eres tú!
Lucas se sorprendió un poco -¿Tía?
La mujer se llamaba Carolina García, tenía un corte de pelo corto castaño y un maquillaje impecable. Aunque ya había pasado los cuarenta años, estaba tan bien cuidada que parecía
tener solo treinta.
-¿Y quién es ella? -le preguntó Carolina sonriendo a Dafne.
-Es de quien te hablé, mi socia, Dafne le dijo Lucas al presentarlas-. Srta. Rosales, ella es
mi tía.
-Hola -la saludó Dafne sonriendo.
-Hola -Carolina no pudo ocultar su sonrisa-. Lucas me ha hablado mucho de ti.
Dafne sonrió ligeramente.
-Tú, chico–Carolina le dio un codazo a Lucas-. Solo dijiste que la Srta. Rosales era una abogada muy capaz, no mencionaste que era tan bella.
Lucas mostró una ligera incomodidad -Tía…
-Srta. Rosales, ¿tienes novio? -le preguntó Carolina de manera muy directa.
Dafne se quedó perpleja.
Esto es demasiado directo.
-¡Tía! -Lucas interrumpió a Carolina rápidamente.
Su cara se puso sospechosamente roja…
-Lo siento, Srta. Rosales, mi tía puede ser un poco entrometida, no le hagas caso -Lucas se apresuró a explicarle.
Dafne negó con la cabeza sonriendo -No hay problema.
Carolina le guiñó un ojo a Lucas y murmuró: -Creo que esta chica es perfecta para ti. Es raro verte salir con chicas, ¡pon un poco de esfuerzo, muchacho!
Aunque trató de mantener su voz baja, Dafne, que estaba cerca, lo escuchó
Dafne desvió la mirada con incomodidad, fingiendo no haber oído nada.
Lucas, con resignación, se frotó las sienes. -Tía, no te preocupes por mí.
-¿Cómo no voy a preocuparme? ¿Sabes que hace unos años, cuando no te interesaban las chicas, tu madre y yo pensábamos que te gustaban los chicos? Estábamos muy preocupadas,
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pero no nos atrevíamos a preguntarte…
Carolina no pudo terminar su frase porque Lucas rápidamente le tapó la boca. -Esto ya se está yendo de control.
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