No Mas Sus 334

No Mas Sus 334

Capítulo 334 

Agustín, después de haber terminado con los asuntos del Grupo Junco, se dirigió directamente 

a la base

Fátima estaba encerrada en el sótano

Agustín se paró a unos tres o cuatro metros de distancia de Fátima

-¡Agus! ¡Agus, por fin viniste a verme! -Fátima, al ver a Agustín, se emocionó como si estuviera loca, llorando y gritando mientras intentaba correr hacia él

Su voz estaba tan ronca que daba miedo escucharla

Pero tenía las manos y los pies atados, con cuerdas sujetas a una puerta de hierro cercana, como si fuera un animal

Agustín frunció el ceño, emanando una atmósfera de intensa presión

-¿Quién te dio permiso para llamarme así

Fátima se quedó helada al escuchar eso, y de repente esbozó una amarga sonrisa

-¿Por qué no puedo llamarte así? ¿Quieres que te llame hermano? -La expresión de Fátima era extraña—. También puedo llamarte hermano, aunque quisiera mejor llamarte mi amor

Agustín frunció más el ceño, -¿Sabes lo que estás diciendo

-¡Por supuesto que lo ! -le gritó Fátima con su voz ronca-. ¡Me gustas, Agustín! ¡Te amo! ¿No puedes sentir lo ardiente que es mi amor por ti

-¿Quieres preguntarme por qué hice todas esas cosas? -Fátima lloró y luego se rio-. Jajaja, por supuesto, fue por ti, Agustín. ¿Después de tantos años, aún no has notado mis sentimientos por ti

En el sótano cerrado, bajo la luz amarillenta, la locura y la obsesión en los ojos de Fátima eran claramente visibles. En ese momento, sus pensamientos más oscuros, ocultos durante más de una década, quedaron al descubierto

Después de decir esto, el ambiente quedó en un silencio sepulcral

Agustín se paró frente a Fátima, mirándola de arriba a abajo con frialdad, irradiando un intenso frío

En el aire flotaba un tenue olor a sangre

Después de un momento de silencio, Agustín soltó una risa

-¿Amarme? -sus ojos eran profundos y oscuros, como un abismo insondable

Fátima miró a Agustín, vio cómo él dibujaba una sonrisa sarcástica en su rostro, su expresión era indiferente y su mirada helada

Capitulo 334 

-¿Tú crees que eres digna de amarme

Sus palabras estaban llenas de desprecio

De inmediato, Fátima perdió el color en su rostro

Mordió fuertemente su labio, y las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos

-Hermano, Agustín¿cómo puedes ser tan cruel conmigo? -lloró Fátima, lamentándose

Agustín permaneció inmóvil, observando a Fátima con frialdad, mostrando un rastro de impaciencia en sus ojos

-Fátima, desde ahora en adelante, ya no tienes nada que ver con mi familia

Fátima, con la mirada perdida y sin vida, murmuró: -Hace tiempo que ya no quiero ser tu 

hermana

Agustín asintió levemente. -Ahora, es el momento de que pagues por lo que hiciste

-Samuelle dijo Agustín con un tono de voz calmado-, llévala afuera

-Sí, señor

Fátima le preguntó: -¿A dónde me llevas

Agustín no le respondió

Se dio la vuelta con indiferencia y comenzó a caminar hacia afuera con pasos tranquilos

Afuera había un gran espacio abierto

En el terreno estaba estacionado un helicóptero

Samuel ordenó a sus hombres que sacaran a Fátima y la tiraran al suelo

Luego, un hombre usó una cuerda gruesa para atar las manos de Fátima, sujetando el otro extremo al armazón debajo del helicóptero

Pocos minutos después, el helicóptero se puso en marcha y despegó

Fátima se quedó suspendida en el aire, colgando del helicóptero

El viento de principios de primavera todavía era frío, y cuanto más alto volaba el helicóptero, más fuerte y frío se volvía el viento

El viento aullante era frío y cortante; con su ropa delgada, Fátima se estaba congelando. Suspendida en el aire, siendo azotada por el viento helado, corría el riesgo de morir de hipotermia en poco tiempo

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