Capítulo 341
La anciana lo tomó en serio y sonrió de oreja a oreja -Entonces está decidido, nos vemos la próxima vez. Adiós.
Dafne sonrió y saludó con la mano -Adiós.
Cuando Lucas y su familia se alejaron, Dafne se giró hacia su mejor amiga Iris.
Con los brazos cruzados y una mirada inquisitiva, les preguntó -¿Qué pasa entre ustedes dos? Iris tragó saliva, con el rostro ruborizado y mordiéndose el labio, le respondió -Dafi, yo…
-¿Es difícil de decir, verdad? -Dafne le lanzó una mirada aguda hacía Jaime-, Jaime, cuéntamelo tú.
-Dafi, no me mires así -Jaime se pasó la mano por la cabeza-. Esa mirada da miedo.
Dafne le dijo -Este no es el lugar para hablar. Cambiemos de sitio.
Jaime le respondió con una sonrisa incómoda – Justo iba a comer con Iris, reservé un salón privado arriba, ¿te unes?
-Claro.
Dafne siguió a Iris y Jaime dentro del ascensor.
Sus sentimientos eran un torbellino.
Jaime lo conocía desde hacía mucho tiempo.
Para ella, Jaime siempre había sido como un hermano mayor.
Después, el padre de Jaime se casó con la madre de Iris, convirtiendo a Iris en la hermanastra de Jaime.
Desde el principio, aunque Jaime parecía incómodo, con el tiempo empezó a llevar a Iris a todos lados, y a los ojos de Dafne, solo eran hermanos muy unidos.
Jamás pensó que un día, ellos dos…
Llegaron al salón privado.
Dafne frunció el ceño.
Era un salón para parejas.
Estaba decorado de una manera hermosa.
En el centro de la mesa, había un jarrón con rosas, y pétalos esparcidos sobre la superficie de cristal, iluminado por la tenue luz de las velas, creando un ambiente romántico.
Dafne suspiró y tomó asiento -¿Cuándo empezaron esto?
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No es que quisiera ser grosera.
Iris era más cercana a ella que una hermana de sangre.
Siempre había visto a Jaime como un hermano, ¡y ahora él estaba saliendo con su mejor amiga!
Dafne tenía sentimientos encontrados.
Era como si un tesoro preciado de su hogar hubiera sido robado por un intruso.
Aunque Jaime era apuesto y de buena familia, algo no cuadraba en su mente, llenándola de incomodidad.
Iris evitó la mirada de Dafne, bajó la vista, y murmuró -No… no hace mucho.
Dafne le preguntó -¿No hace mucho es cuánto tiempo?
Iris mordió su labio -Desde aquella vez en el bar, cuando dije que iba a llamarte unos modelos, y Jaime se puso celoso, luego en casa…
Dafne sintió cómo la ira la invadía.
Lanzó una mirada severa hacia Jaime -¿La forzaste?
Jaime se rascó la cabeza, sintiéndose un poco avergonzado -Más o menos, pero Iris también tiene sentimientos por mí, ¡no la forcé!
Dafne miró a Iris -¿Es verdad?
-Sí–le respondió Iris, su voz apenas audible.
Dafne se frotó las sienes, sintiendo un dolor de cabeza -¿Cómo llegaron a esto? ¿No temen que sus padres los descubran?
Jaime, con expresión seria, le dijo -Ellos todavía no lo saben. Si ocurre algo, yo me haré cargo.
-¿Tú te harás cargo? -Dafne se enfureció-. ¿Sabes que los rumores pueden destruir a una persona? ¿Cómo piensas manejarlo? La gente dirá que Iris sedujo a su propio hermano…
En ese momento, Dafne no pudo continuar.
Sabía que las palabras malintencionadas podían ser mucho más crueles.
No quería ver a su mejor amiga en el ojo del huracán.
Jaime bajó la mirada, mostrando un destello de dolor -Lo sé, hablaré con nuestros padres.
-Iris lo miró sorprendida -¿No habíamos acordado no decirles nada a papá y mamá?
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