Capítulo 8
No lo sé, Camila ha estado desaparecida durante mucho tiempo y aun nada que aparece la condenada muérgana dijo papá, en tono serio.
–Entendido, señor Martínez. Seguiremos buscando, pero también esperamos que coopere con nuestro trabajo.
nunca podrán encontrarme.
En realidad, no importa cuánto busquen los policía
Porque sigo enterrada en ese maletero, ini cuerno está completamente descompuesto y pronto no quedará más
que un esqueleto.
¿Cómo podrían encontrarme?
La policía investigó por todas partes, tratando de dar conmigo. Sin embargo, en todas las grabaciones donde aparezco, estoy usando sombrero y tapabocas, lo que hace imposible confirmar algo.
Así, buscaron durante mucho tiempo como si estuvieran tras un tesoro, incluso Valeria fue dada de alta del hospital, pero aún no había rastros de mí.
-Es como si se hubiera desvanecido. Como si estuviera escondida en el aire -dijo uno de los policías al visitar la
casa.
-¡No! Una persona no puede desaparecer así sin más. ¡Sus amigos seguro la están ayudando! Camila siempre ha sido calculadora y bastante rebelde. Estoy seguro de que se está escondiendo con ayuda -se quejó papá.
Los policías no se inmutaron. Mientras echaban un vistazo por la casa, notaron una cámara de vigilancia en la sala.
–Señor Martínez, ¿podemos revisar las grabaciones de las cámaras de su casa?
Papá asintió:
-Claro.
Los policías se llevaron las grabaciones, pero descubrieron que no estaban completas. Solo tenían datos hasta hace un mes; el resto parecía haber sido borrado.
-Esta familia es muy rara–comentó uno de los policías al revisar las grabaciones.
Aunque solo había un mes de grabaciones, eran suficientes para que las analizaran un buen rato. Durante ese tiempo, cambiaron su enfoque: si no podían encontrar a la persona, buscarían el auto.
Una persona puede desaparecer, pero un auto de lujo no.
Al revisar las cámaras de las calles cercanas, rápidamente encontraron rastros del auto.
El vehículo desapareció en las afueras de la ciudad, cerca de un lago.
Me acerqué al monitor y asentí:
-Sí, policías, el auto cayó al lago.
Los policías fueron al lago y contactaron a un equipo de buzos. Efectivamente, encontraron el auto en el fondo del lago.
Poco después, utilizaron una grúa para sacar el vehículo del agua.
-El sospechoso usó guantes de nitrilo, por lo que puede que no haya huellas dactilares dentro del automóvil. Pero no podemos descartar otros indicios–dijo uno de los policías con tono firme.
+25 BONUS
Capítulo 8
Otro equipo que buscaba en los alrededores encontró un barril abandonado con algunos restos en su interior.
Al usar unas pinzas, sacaron un fragmento de tela, aún con su etiqueta visible.
Después de atropellar a Valeria, Sofía había metido el auto al lago y luego quemado la ropa que llevaba puesta, la cual era mía.
Sin embargo, aunque la ropa era mía y no había huellas dacilares en el coche, no había pruebas suficientes para confirmar que ella era la culpable.
Yo estaba desesperada.
Ahora que habían encontrado el auto, solo les faltaba encontrarme a mí.
Los policías trabajaron día y noche, recopilando pruebas todos los días, tratando de localizarme, pero siempre sin éxito.
Quería decirles que dejaran de buscar, que no iban a encontrarme, pero nadie podía escucharme.
Por suerte, la etiqueta de la ropa no se quemó por completo, lo que les dio a los policías una pista.
-Capitán, esta muchacha no tiene tarjeta de crédito, no compra nada por celular y no puede ser identificada en las cámaras. Con solo esta pista del auto… ¿No será que Camila es un fantasma?