Capítulo 257
Pantina y la Sra Romo habian estado acompañando a la anciana de los Frias por alrededor de media hora cuando Armando
“Voy a salir un momento.”
Durante esa media hora, Armando había sido más bien un observador, sin participar mucho en la conversación. Al cirlo, la Sra. Frias expresó con desden. “Si vas a ir, ve entonces.”
Armando entonces dejó la habitación dad hospital. Una vez fuera, paso más de media hora sin regresar. Mientras Sandra estaba alli, se habla ocupado muy bien de todo, desde las frutas hasta los pasteles y el café
Cuando Sandra se ausentó por un momento, Paulina notó que el agua de la Sra Romo se habla enfriado, asi que tomó la pequeña tetera para prepararle una infusión. Al ver a Paulina encargándose de ello, la Sra. Frias recordó a Armando y frunciendo el ceño, comentó. “Ese Armando, quién sabe que estará haciendo, ha tardado demasiado en volver.”
Antes, cuando Armando dijo que saldría, Paulina no le dio mucha importancia. Pero en aquel momento, al escuchar las quejas de la Sra. Frias, recordó que Mercedez estaba esperando abajo. Probablemente Armando había bajado para hacerte compañía a Mercedez, pensando que podría estar aburrida. Sin embargo, su ausencia de más de media hora parecia excesiva.
Después de preparar la infusión, Paulina sirvió una taza para ella, para la Sra. Romo y para la Sra. Frias y justo cuando colocó la tetera, Armando entró.
Al verlo, la Sra. Frias murmuró con desaprobación: “Ya pensaba que no volverías.”
Armando solo sonrió sin decir nada.
La Sra. Frias decidió no prestarle más atención y elogió la infusión de Paulina: “Esta infusión de limón que prepara Pauli siempre es excelente.”
Armando no se unió a su conversación, pero cuando la infusión en la tetera se acabó, siguiendo las instrucciones de la Sra. Frias, se levantó y les preparó otra taza.
Media hora después, ya estaba oscureciendo, así que Paulina y la Sra. Romo decidieron que era hora de irse. La Sra. Frías le pidió a Armando que acompañara a Paulina y a su abuela a cenar, en cambio él pareció encontrarse en una situación ncómoda.
Paulina y la Sra. Romo, que no tenían intención de cenar con él, intervinieron antes de que él pudiera responder: “No te preocupes, ya tenemos comida preparada en casa, cenaremos allí.”
Lo que decían ellas dos era cierto. Además, ellas realmente no querían cenar con Armando. Al parecer, la Sra. Frias lo noto y no insistió más, en cambio solo le pidió a Armando que las acompañara a bajar.
Armando accedió y luego le dijo a la Sra. Frias: “Tengo algo más que hacer, vendré a verte mañana.”
“Vete, vete, como si te hiciera falta venir.”
A pesar de sus palabras, desde que se cayó, Armando había visitado el hospital con bastante frecuencia. Realmente haba demostrado ser muy atento. En el fondo, su abuela estaba bastante satisfecha con Armando. Lo que no le gustaba era la actitud de Armando hacia Paulina. Ella podía sentir que él todavía estaba decidido a divorciarse de Paulina.
Cuando Armando, Paulina y la Sra. Romo bajaron, justo al salir del ascensor se encontraron con Marco Frias, que estaba esperando el ascensor con su mochila al hombro.
Al verlos, Marco los saludó de inmediato: “Armando, cuñada, abuela Romo.”
Paulina y la abuela Romo asintieron con la cabeza y Marco preguntó de nuevo: “¿Van a salir a comer?”
Antes de que Paulina pudiera responder, Ando respondió con otra pregunta: “¿Cómo es que todavía no te has ido a la
escuela?”
Voy a subir a ver a la abuela un momento y luego regreso a la escuela.”
“Ve ya.”
“Ah…”
16.48
Marco entró en el ascensor, y Paulina junto con
Romo salieron por la puerta del hospital y le dijeron a Armando: “No
Chace falta que nos acompañes.”
”
Kapiteld 25
Armando no insistió más y solo dijo: “Está bien.”
4
Capítulo 258