Capítulo 350
La abuela Romo tenía familiares que habían llegado desde Ciudad Perdida para visitarla en Fuente de la Felicidad.
Por la mañana, justo después de que Paulina terminara una reunión, la anciana la llamó para invitarla a comer con ellos.
Un rato después, Paulina estaba esperando el ascensor cuando vio que el nuevo gerente general de La Conquista Comercial, Roberto, se acercaba junto con Armando y Reinaldo.
Al verla, Roberto fue el primero en saludarla: “Srta. Paulina.”
Paulina asintió con la cabeza a modo de saludo.
Roberto no estaba seguro de si Armando y Paulina se conocían, él pensó que quizás durante los días que Armando había estado en La Conquista Comercial para discutir una colaboración nunca antes se había encontrado con Paulina, por eso, cuando vio que Paulina no saludó a Armando, asumió que no lo conocía, así que los presentó: “Srta. Paulina, este es el Sr. Armando del Grupo Frias.” Luego, añadió para Armando: “Esta es la Srta. Paulina, del departamento de desarrollo de La Conquista Comercial.”
Paulina no miró a Armando, solo dijo: “Lo sé.”
Armando, por su parte, la miró un momento y le dijo a Roberto: “No necesitas presentarnos, ya nos conocemos bastante bien.”
Roberto se detuvo, miró a Armando y luego a Paulina, mientras pensaba: ‘¿Conocerse bastante bien? Lo siento, pero eso no lo había notado.‘
Él no expresó sus pensamientos en voz alta, simplemente sonrió incómodamente y dijo: “Ah, ya
veo…”
Paulina no dijo nada y Armando solo sonrió, pero tampoco habló más.
Mientras que Roberto no supo qué más decir, pues para ese momento, finalmente se dio cuenta: Paulina simplemente no quería hablar con Armando.
En eso, ella y Jaime eran bastante similares.
Roberto no sabía si había algún conflicto entre Armando, Paulina y Jaime, sin embargo, Armando no era una persona cualquiera, y dado que la empresa estaba preparando una colaboración con él, tanto Paulina como Jaime mostraban una actitud distante hacia Armando, pero, curiosamente, este último no parecía molesto por su frialdad.
Pensando en eso, Roberto no sabía si alegrarse o preocuparse y justo cuando iba a romper el silencio, el teléfono de Armando sonó, y él contestó: “¿Ya llegaste? Ahora mismo bajo.”
Después de colgar, al entrar en el ascensor, Roberto sonrió y comentó: “¿La Srta. Mercedez vino a recogerlo para almorzar? Ustedes dos tienen una relación muy cercana.”
Armando sonrió, pero justo cuando iba a responder, su teléfono volvió a sonar, y al parecer era
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Capitulo 350
algo importante, por lo que Roberto no dijo nada más y cuando el ascensor llegó al primer piso, Paulina salió primero sin mirar atrás.
Al salir por la puerta principal y llegar al estacionamiento, vio a Mercedez esperando junto a su
auto.
En el momento en que sus miradas se encontraron, Mercedez la miró con frialdad y desdén.
Por su parte, Paulina apartó la mirada primero y se dirigió hacia su vehículo y acto seguido, Mercedez también apartó su mirada, pero cuando vio a Armando acercarse detrás de Paulina, su expresión se suavizó.
Paulina subió a su auto y, al prepararse para irse, vio cómo Mercedez le entregaba las llaves de su vehículo a Reinaldo, y luego se subía al auto de Armando junto a él.
Paulina apartó la mirada y condujo fuera del estacionamiento, dejando atrás los asuntos de Armando y Mercedez.
Al llegar al restaurante, después de comer y acompañar a la abuela Romo y los demás a su auto, observó cómo se alejaban y justo cuando se disponía a subir a su auto–para regresar a la oficina, vio a Orlando Rocha saliendo del restaurante.