Capítulo 353
“¿Teatro? ¿Qué teatro? ¿Dónde hay uno y qué obra presentarán?” Preguntó Teófilo con interés y Paulina respodió: “Es el teatro tradicional de la Fuente de la Felicidad, pero tal vez no te guste.”
Teófilo dijo: “Eso no es seguro. Aunque crecí en el extranjero, siempre he estado interesado en la cultura de nuestro país, solo que no he tenido muchas oportunidades de explorarla.”
Al escuchar eso, Paulina no tuvo más remedio que contarle y después de que ella terminó, tan pronto como Teófilo la escuchó, inmediatamente compró el boleto en línea.
Poco después, un amigo lo contactó y le dijo: “Teófilo, esta noche podríamos…”
Teófilo lo interrumpió diciéndole: “No, esta noche ya tengo planes.”
Mientras tanto, después de hablar con Teófilo por teléfono, Paulina estuvo ocupada hasta el
mediodía.
Luego, ella miró el calendario y de repente recordó que el cumpleaños de Estela se acercaba. Paulina pensó un momento y decidió llamar a Castulo, quien siempre había deseado tener más contacto con ella. Ese deseo se hizo más urgente cuando supo que a Teófilo le gustaba Paulina, sin embargo, aparte de la cooperación y Estela, no había mucho en común entre ellos. Además, debido a que últimamente no necesitaba ir a La Conquista Comercial por la colaboración, no encontraba una buena excusa para contactarla y por si fuera poco, actualmente había una colaboración entre Armando y La Conquista Comercial…
Al ver su llamada entrante, Castulo detuvo lo que estaba haciendo y contestó de inmediato.
Paulina fue quien habló primero: “Sr. Castulo, ¿no lo interrumpo?”
“No, para nada.” Dijo él con suavidad y después preguntó: “¿En qué puedo ayudarte?”
“Es sobre el cumpleaños de Estela. Quiero prepararle un regalo personalmente, pero me preocupa que no le guste, así que quería pedir tu opinión.”
Al ver lo mucho que Paulina se preocupaba por Estela, el corazón de Castulo se llenó de calidez y respondió con sinceridad: “A Estela le encantas, por eso cualquier cosa que prepares con esmero le gustará.”
Paulina pensó que, conociendo la personalidad de Estela, eso era muy probable, pero aun así indagó: “¿Podrías ser un poco más específico?”
Castulo hizo una pausa y preguntó: “¿Sabes hacer pasteles?”
“Sí.” Respondió Paulina y después añadió: “De acuerdo, ya sé qué hacer.”
“Gracias por tomarte la molestia. Si necesitas algo, no dudes en llamarme.” Sugirió Castulo y Paulina dijo: “Claro.”
Después de colgar, Castulo finalmente salió del auto y entró en el restaurante. Cuando llegó,
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Capítulo 353
Armando, Mercedez y Alfredo ya estaban allí.
Alfredo comentó: “¿Por qué llegaste tan tarde?”
Castulo sonrió y contestó: “Estaba atendiendo una llamada.”
Mercedez observó a Castulo y notó que parecía estar de muy buen humor.
En realidad, desde que Lidia empezó a trabajar en su empresa, ella lo había contactado varias veces para invitarlo a cenar, pero él siempre encontraba una excusa para declinar. Una o dos veces, ella podía creerle, pero tantas veces…
¿O quizás era porque ella lo había empujado demasiadas veces hacia Alicia, y actualmente él pensaba que lo contactaba para hacer lo mismo, y por eso evitaba sus invitaciones?
Esa noche, alrededor de las seis, Paulina cenó en la casa de la familia Romo y, mientras se preparaba para salir con la abuela Romo a ver la obra de teatro, recibió una llamada de Jorge, el cual le preguntó: “¿Estás en la casa de la familia Romo?”
Paulina respondió: “Sí.”
“Tengo algo que necesitas atender, prepárate, en diez minutos alguien pasará por ti.”
Paulina solo dijo: “…De acuerdo.”
Por el tono de Jorge, parecía ser algo importante.
Al enterarse de que Jorge la necesitaba, la abuela Romo le dijo que se encargara de sus asuntos, que ella y Fernanda podían ir solas.
Diez minutos después, la persona enviada por Jorge llegó puntualmente a la puerta de la casa
de la familia Romo.
Una vez en el auto, Paulina se enteró de que Jorge la había llamado porque el proyecto que ella había autorizado al gobierno necesitaba avanzar más rápido, y él tenía muchas cosas que hacer y no podía salir. Además, ella era la persona que más conocía el núcleo tecnológico del proyecto aparte de Jorge, por eso, este le pidió que fuera a supervisar el progreso.
Al llegar a la base, de inmediato le retiraron el teléfono a Paulina y durante los siguientes dos o tres días, estuvo tan ocupada que no paró ni un momento.
Al tercer día, al mediodía, justo cuando entraba en el comedor de la base para comer, Tito se
acercó a ella de frente.
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