18 Pequeña Revelación
-Los gemelos son de Ewan, ¿verdad? -preguntó Zane.
El plato blanco en la mano de Atenea tembló cuando su mano se volvió inestable por la pregunta de Zane.
Ya estaba en una especie de nudo, pensando en la posible unión de Fiona y Luca–cuando y cómo había ocurrido la posibilidad–y ahora Zane sale con la pregunta del millón de dólares.
Pero eso era de esperarse. Zane no había hecho la deducción antes porque no sabía que ella estaba relacionada con Ewan.
Ahora que lo sabía, estaba conectando los puntos obvios.
Seguramente si Zane podía hacerlo, entonces Ewan también, si posaba sus ojos en los niños.
Atenea se estremeció involuntariamente ante la batalla legal que podría surgir después de eso. Sin embargo, estaba lista si alguna vez llegaba a eso. Eso también había sido tomado en cuenta en sus planes de juego.
-Sí, son de él. Pero te agradecería si mantienes esa información para ti – respondió ella.
Zane levantó sus dos manos, observando a Atenea servir comida en el plato de cerámica. Los gemelos estaban jugando en la sala.
-Lo prometo, Atenea. La verdad no saldrá de mis labios. No es mi culpa que mi mejor amigo eligiera ser un tonto hace seis años -aseguró él.
-Gracias, Zane.
Zane encogió los hombros. -Es lo correcto. Después de todo, mi padre me colgará de las pelotas si se entera de que te he traicionado injustamente.
Anoche casi las tiene…
Atenea rió entre dientes y negó con la cabeza. Sus preocupaciones
16:06
1/6
<
18 Pequeña Revelación
anteriores sobre el padre de Zane habían sido en vano. Parecía que el viejo sabía más sobre ella, de lo que aparentaba.
-¿Se lo dirás alguna vez? -inquirió Zane.
Atenea negó con la cabeza. -Pero él se enterará. Preferiría que fuera más tarde, aunque. Necesito poner algunas cosas en orden.
-¿Cosas como qué? -la pregunta de Zane solo encontró una mirada vacía.
Zane reflexionó y se alejó. Eso era de nuevo. Pensó. El misterio que seguía atrayéndolo. No estaba seguro de si amaba a Atenea, o si solo quería
desentrañarla, o si era ambas cosas.
-¿Quieres el tuyo con salsa de chile extra? -intervino Atenea.
Y así, el tema cambió–cambió y se perdió para siempre.
Zane suspiró y asintió. Necesitaba suficiente picante para bajar la
frustración que a veces acompañaba el tratar con Atenea.
—¿Extra de sal? —preguntó ella, cuando él llevó una cucharada de comida a
su boca.
-No. Esto es perfecto -afirmó él.
Una pausa.
-No volviste a hacer la pregunta de antes… -comentó Atenea.
Zane encogió los hombros. -No quería parecer ansioso -dijo con una
sonrisa.
¿Cómo podría estar ansioso por esa respuesta, cuando la historia del siglo había caído en su regazo! ¡Fiona tenía un hijo con Luca! ¡El momento también era más loco!
Si Zane fuera Gianna, la habría alistado para acechar al niño, conseguir una muestra de cabello tanto del pequeño como de Fiona, y hacer una prueba de ADN.
10:00
2/6
18 Pequeña Revelación
Pero no era Gianna.
¿Cuándo volvería su mejor amiga? ¿No había terminado ya con la
emergencia de trabajo? Ya era tarde.
Mientras tanto, Zane se rió de su respuesta anterior. -Raramente pareces ansiosa, Atenea. Al menos no lo haces parecer. Has perfeccionado el acto de las relaciones humanas -observó él.
Atenea curvó sus labios cómicamente, antes de cerrar la olla. -¿No vas a comer? -preguntó ella.
Ella negó con la cabeza. -Comí mucho al almuerzo. Vamos. Los niños pueden ponerse tontos después de esperarnos.
-¿Como los hijos de Israel en los tiempos antiguos después de
que
Moisés
subió al monte?
Atenea frunció el ceño.
Zane se sumió en la risa.
Tres horas más tarde, con los niños acostados en la cama, Atenea y Zane se
reunieron en la sala.
Zane se hundió en la silla cansadamente, provocando la risa de Atenea.
-¿Cómo lidias con esos niños hiperactivos tuyos… -Bueno, yo no los consiento como tú.
Zane frunció el ceño, luego se rindió, cuando Atenea se rió de él de nuevo.
Sin embargo, se detuvo cuando un ceño más profundo se metamorfoseó en su rostro. -¿Cuál es el problema, Zane?
-Solo pensando cómo has podido cuidar de ellos desde nacimiento. Estoy seguro de que no fue fácil para ti.
-No, no lo fue. No significa que quiera hablar de ello tampoco.
Zane aceptó la brusca réplica y buscó otro tema de conversación. Le
18:00
3/6
<
18 Pequeña Revelación
gustaba pasar tiempo con Atenea.
-Sobre tu pregunta anterior, tu padre hizo un contrato con Ewan unos meses antes de tu boda…
Atenea inhaló bruscamente, aunque suavemente y se reclino más en la silla. Sabía que lo que fuera que iba a escuchar pondría algunas cosas bajo una luz diferente. -¿Qué contrato es ese?
Zane suspiró y se alejó de la mirada en blanco en el rostro de Atenea. Sabía que ella había apartado sus sentimientos a un lado, solo permitiendo que su cerebro procesara lógicamente lo que él iba a contarle. -Es una larga historia, pero la haré corta
Una leve pausa.
-Como sabes, los dos pueblos siempre han estado en pugna, a veces por cuestiones insignificantes, pero realmente solo eran competitivos; y para ser honestos eso había ayudado en el desarrollo de los pueblos y de la ciudad en conjunto hasta lo que es ahora.
Atenea estuvo de acuerdo con un asentimiento.
-Bueno, hubo un tiempo en que el clan de Ewan quebró; durante la gran caída de la economía. Ese tiempo, tu padre o mejor dicho el abuelo de Zack compró cierta tierra del abuelo de Ewan, para ayudar a este último a mantenerse en esos tiempos. El dinero había sido un problema. Se notó que hubo paz entre los dos pueblos durante ese período, ya que la tierra era importante. Sin embargo, la narrativa cambió cuando los dos hombres
murieron…
Atenea golpeó sus muslos intermitentemente, comenzando un ritmo.
Zane pretendió no notar y continuó la historia.
-El padre de Zack abusó de los privilegios, al usar la tierra como una oportunidad para interferir en los asuntos del pueblo de Ewan. El padre de Ewan lo ignoró. Trajo mucho caos en ese entonces. Durante el tiempo de
16:00
416
<
18 Pequeña Revelación
Ewan, él quería detenerlo. Entonces, se reunió con tu padre. Le pidió a tu padre que pusiera un precio por la tierra. Ewan estaba dispuesto a pagar miles de millones para tener la tierra–había sido el último deseo de su padre. Y estaba dispuesto a lograrlo, por todos los medios…
Atenea apretó los puños. Ya sabía hacia dónde se dirigía la historia.
—Le dije la oferta que debía hacer; todos sabíamos que a Zack le encantaba el dinero. Entonces, pensamos que caería en ello. Pero Zack presentó otra proposición. Estoy seguro de que puedes adivinar cuál es…
Atenea abrió la boca para hablar entonces, palabras ya cargadas de odio, cuando un golpe aterrizó en la puerta.
Al principio, pensó en ignorarlo. Sin embargo, el golpe aterrizó de nuevo.
-Sé de lo que estás hablando, Zane. Por favor, continúa .
Se giró hacia la puerta, tomó un control remoto en la mesa y presionó el botón verde. -Entra Gia, la puerta está abierta.
Pero se desconcertó ligeramente cuando no escuchó la voz de Gia en respuesta, cuando vio la mirada sorprendida en el rostro de Zane después
de revertir su atención hacia él.
Su curiosidad se agudizó, se giró de nuevo, enormemente sorprendida cuando vio quién estaba de pie en su sala de estar.
Era Ewan.
10:06